En Barañáin han cogido el toro de la participación popular por los cuernos. El pueblo ha hablado y ha devuelto las vaquillas a los corrales. El resultado podría haber sido el contrario, pero Barañáin también hubiera ganado en ese caso porque han podido votar. Aún siendo importante el debate sobre la vigencia y el cada vez menor grado de aceptación social de los propios espectáculos taurinos -un debate que tarde o temprano llegará incluso a las grandes localidades-, lo sustancial es que se escuche a los ciudadanos y ciudadanas y que este tipo de iniciativas vayan siendo habituales en la gestión política diaria. No estamos acostumbrados a que se nos deje opinar sobre cosas que nos afectan. Hemos padecido demasiados años de prohibición a todo lo que sonara a consulta popular en temas realmente importantes, temas que han cambiado el paisaje natural y social sin pulsar lo que la gente pensaba de ellos. No es que el pueblo siempre tenga la razón, pero a veces puede tenerla y siempre se merece al menos que se le escuche. Es verdad que poco a poco se ha avanzado mucho, empezando por los presupuestos participativos en los que los vecinos deciden directamente en que gastan una cantidad asignada siguiendo por otras muchas votaciones menores. En los últimos meses se han celebrado en Navarra más de una quincena de consultas populares como la celebrada en Luzaide/Valcarlos para decidir que las mujeres puedan participar en el baile de los bolantes; la del Valle de Salazar por las ordenanzas o las que se han llevado a cabo en varios pueblos para ver si se cambian las fechas de las fiestas populares o el reciente cambio del nombre de una plaza en Burlada por decisión popular. Próximamente votaran los vecinos de Huarte para ver si las vaquillas siguen o no en el programa de fiestas y Tudela elegirá los nombres de varias de sus calles... Son solo algunas muestras de la democracia a pie de calle, la que verdaderamente debería imperar en la política actual y que ya algunos partidos empiezan a incluirla en sus agendas. El derecho a decidir con minúsculas. Democracia con mayúsculas. El futuro pasa por ello.