Listas con nombres. Nombres sin listas... Nos pasamos media vida poniendo y quitando nombres, contando listas, discutiendo sobre ellas. Consensuándolas. Queriendo formar parte de algunas y escapando de otras... Las mesas de negociación de los distintos partidos políticos (o deberíamos quizás mejor llamarles ya políticos partidos) llevan varios días echando humo para ordenar y configurar las planchas con los candidatos que van a intentar aprobar, como si fuera la recuperación de junio, en el examen de la ciudadanía, que no es otro que el examen de la urnas. Llegan con un suspenso claro en los parciales de diciembre. Y con pocas perspectivas tras las horas que han invertido en estudiarse lo suyo. A ver quién pasa el corte... Y eso con un ojo puesto en otras listas que se van desgranando semana a semana, las de los famosos papeles de Panamá. Listillos con nombre propio en listas que creían anónimas. Como también tienen nombres y apellidos los miles de navarros y navarras que por desgracia engrosan dos listas que se han convertido en arma arrojadiza en la actividad política: las de espera y las del paro. Salud y trabajo. Dos derechos convertidos casi ya en privilegios en la involución neoliberal de una política subordinada a la economía financiera. Faltarían otras muchas, como la de los de aspirantes a una VPO y, como cara B de esta historia, el listado de los miles de desahuciados que ahora confían en una sentencia europea para recuperar lo que las cláusulas suelo abusivas les quitó. Las listas de víctimas del franquismo y de ETA también han salido en otros papeles, los de la prensa, estas semanas. Resultará complicado poner nombre a los restos del valle de los Caídos, pero en Cáseda han logrado meritoriamente rescatar otros nueve nombres más del olvido de la represión del 36 que, desde mañana, se sumarán, a los que ya figuraban en el mausoleo del pueblo. Y ya son muchos los municipios con listados de vecinos y vecinas que tratan de que no se olvide la memoria. Y avanzando unos años, pero también mirando al pasado, la parlamentaria del PPN ha protagonizado una rocambolesca historia al proponer que una placa recoja en el Parlamento el listado de las víctimas de ETA en Navarra, cuando éste ya existe inscrito en una escultura de la Camára. Por suerte no todo es tan duro, en cuatro días tendremos la lista de candidatos que optarán a tirar el Chupinazo en un dudoso experimento de democracia popular, que si realmente creen en él, sería mejor aplicarlo para los grandes temas.