Todas las apuestas políticas tienen un coste y solo con una inversión continuada se obtienen resultados. Lograr que ese resultado sea beneficioso para la sociedad debería ser la premisa de cualquier iniciativa de gobierno. Para los ciudadanos y ciudadanas la acción política exige pasar de las palabras a los hechos, de las promesas a los logros, del papel a la realidad, de los presupuestos como documento contable a dinero real con el que afrontar mejoras. Y eso obliga, como en cualquier economía doméstica, a tener prioridades, directrices claras, saber que si te quedan pocos euros para llegar a final de mes no puedes salir todas las noches de restaurante pero si te administras puedes cenar todos los días. Sólo en esos términos se entiende la medida adoptada esta semana por el Gobierno de Navarra de bloquear 23 millones de euros de diferentes partidas presupuestarias, en su empeño de convertir en hechos la promesa de trabajar priorizando el compromiso social y por tanto el gasto. En definitiva, destinar todo lo que se pueda a tratar de cerrar la brecha generada tras años de crisis y recortes, por la que parte de la sociedad, que camina ya a dos velocidades, se ha ido escurriendo a un lugar del que solo con políticas sociales traducidas en dinero para favorecer a los más necesitados se consigue salir. Y eso exige partidas suficientes para la Renta de Inclusión Social (RIS) con la que subsisten miles de familias, pero también convertir la vivienda en un derecho y no en un negocio, impulsar medidas de empleo que garanticen el acceso a un trabajo digno, favorecer la inclusión... Para eso el cambio. Y en eso tenemos que ser solidarios todos, si creemos de verdad que ahora es esta la prioridad. La pobreza no es algo a lo que uno camina voluntariamente sino un destino al que de pronto se llega, y en el que nadie está cómodo. En periodos de recesión económica la pobreza aumenta rápidamente, pero luego no revierte a la misma velocidad aunque se produzca un crecimiento económico. Navarra va saliendo del círculo, fruto de la solidaridad y de la nueva apuesta política. Así lo dicen los distintos indicadores, el último, el informe Análisis y perspectivas 2016 de Foessa y Cáritas, Expulsión social y recuperación económica, que sitúa a Navarra entre las comunidades “en mejor situación” desde el punto de vista de la pobreza y la desigualdad. Ya no son solo palabras, sino hechos que a la larga son derechos.
- Multimedia
- Servicios
- Participación