Arranca la campaña electoral. Una más. La más calurosa y fría al mismo tiempo. O quizás la más a destiempo. Con casi los mismos partidos de la última vez y alguna cara nueva, pero poco más. Todo sigue el guión, casi idéntico guión a las elecciones navideñas, solo cambia alguna sigla, algunos votos y votantes, con nuevos jóvenes que se sumarán en sus recién estrenados 18 a unas elecciones que les salen al paso y también sin muchas personas que nunca pensaron no votar y a las que el destino les ha apartado para siempre de las urnas. Los partidos no han cambiado apenas, quizás tampoco tengan que hacerlo, y ahí siguen con sus expectativas de sacar más votos que el siguiente para poder liderar un Gobierno en ausencia de líderes claros. Ni las encuestas auguran un resultado muy distinto que facilite la gobernabilidad, por lo que si nada cambia nos veremos de nuevo el 27-J cual el 21-D, otro día después volviendo a hablar de pactos imposibles para que al final los votos no sumen sino resten fuerzas a un cambio necesario, si es que los ciudadanos y ciudadanas quieren eso. Pero nos pilla a destiempo. Fin de curso, piscinas abiertas, vacaciones en marcha, la tómbola en la calle, el vallado del encierro colocado y ellos y ellas, candidatos, hablando de reformas y de política fiscal. No pega. Esta vez tienen que acercarse mucho a la gente para recuperar esa mínima ilusión que te lleva desde tu casa al colegio electoral. No da igual quien gane, pero es que ya no sabemos en manos de quién está decidir luego qué se entiende por victoria. No sólo arranca la campaña electoral, también la votación para elegir quién lanzará el Chupinazo y planea sobre Iruña la visita del Presidente de EEUU, Barack Obama. No sé como llevarían algunos que fuera precisamente el Ayuntamiento del cambio quien pasara a la historia por recibir en sus calles nada menos que a un Premio Nobel de la Paz. Es complicado, seguro, pero me imagino más fácil a estas alturas a Obama en el balcón del ayuntamiento viendo el encierro que al futuro presidente del Gobierno. Quizás esta corporación de la participación debería someter a consulta popular si queremos o no que venga Obama a San Fermín, total ya que las urnas están puestas seguro que, al menos en Iruña, eso nos moviliza más. Igual si cambia su agenda hasta acaba lanzando el Chupinazo. Qué ciudad esta.
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