Dudas razonables

Abuelos del rock

02.02.2021 | 01:08

Todos conocemos la leyenda negra del rock y su larga lista de muertes prematuras por culpa de excesos varios –drogas y alcohol, mayormente–. Desde los que pertenecen al club maldito de los 27 años –a esa edad fallecieron Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain y Amy Winehouse, que ya es triste casualidad– a otros tan sonados como Keith Moon (Who), Bon Scott (AC/DC), Sid Vicious (Sex Pistols) o John Bonham (Led Zeppelin).

Pero, dicho y admitido eso, resulta curioso comprobar que los rockeros que lograron sobrevivir a esos tiempos han tenido y tienen, en general, una larga vida. Como si se hubieran inmunizado o, mucho más probable, como si un buen día hubieran decidido (y conseguido) abandonar los vicios de esos días de vino y rosas y se hubieran centrado en cuidarse un poco.

Sin bajar de los 75 años, y sin ser exhaustivos, porque sería imposible, de los que ya lo andaban petando en los 60 todavía andan por ahí zurrando los beatles Ringo Starr (80 años) y McCartney (78); los rolling Mick Jagger (77), Keith Richards (77) o Charlie Watts (79); los Beach boys Wilson (78), Love (79), Jardine (78) y Johnston (78); Simon y Garfunkel (ambos con 79); Jimmy Page (Led Zeppelin, 77); Blackmore (Deep Purple, 75); Eric Clapton (75); los who Daltrey (76) y Townshend (75); Jon Anderson (Yes, 76); Bob Dylan (79); los cuatro de Crosby, Stills, Nash and Young (con 79, 76, 78 y 75, respectivamente); Joan Baez (80); y hasta la reina madre del blues británico, John Mayall (87).

Y sí, muchos cayeron jóvenes; y sí, muchos otros se fueron yendo por accidentes o enfermedades. Pero creemos que al rock no le ha ido tan mal en general para lo mal que en general se ha portado y que, salvo en los años iniciales, los más locos, le ha hecho pocos honores (y mejor así) a eso de "Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver". Más bien es lo que Ian Anderson (por cierto, de 73 años) canta con Jethro Tull de "Demasiado viejo para el rock and roll, demasiado joven para morir".

Otra conclusión, bastante más triste para la gente joven a la que le guste el rock clásico, es que, con esas edades, en un par de décadas no va a quedar ninguno. Pero, como también está ya cantado por el rock, ¿quién quiere vivir para siempre?

Salvo en los años iniciales, los más locos, el rock le ha hecho pocos honores (y mejor así) a eso de "Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver"