Txarpaleta

El cambio llega al Pirineo...

07.02.2020 | 18:31

Año 2050. Un helicóptero francés sobrevuela el paisaje karstiko de Larra con una caja metálica. Hace ya varios inviernos que la falta de nieve obligó a cerrar la estación de esquí de la Piedra de San Martín. A escasos metros de La Contienda detiene su vuelo y la sirga que cuelga de su panza empieza a descender hasta depositarla en el suelo. Del habitáculo sale un ser de mediana edad provisto de mochila, un kit de protección solar (la temperatura habría subido 7,1 grados de media), comida para una semana y un manojo de llaves para abrir casas abandonadas. Se trata de una nueva operación del plan de repoblación iniciado por la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CPT) para evitar a extinción de la especie humana de los valles pirenaicos. El humanoide (hermafrodita) lleva un GPS para poder monitorizarlo a distancia y evitar que tenga un encontronazo con los osos, que fueron recuperados con éxito años antes mediante un sistema parecido. La desaparición de la especie humana aquí no tuvo que ver con la dificultad de convivencia con estos animales sino con el hecho de que, unido a un proceso de cambio climático -ya anunciado en 2018-, se acrecentó una tendencia de despoblación debido a que la precariedad de los servicios públicos y la dificultad de las comunicaciones provocaron una migración masiva hacia los centros urbanos. En el Pirineo más oriental sólo quedó el personal contratado para poder atender el parque temático impulsado por Sodena, que tomó el relevo de Senda Viva. Cada fin de semana y en determinadas épocas del año, miles de turistas cruzaban la barrera instalada en la antigua Venta Karrika (tras superar el scape room de encontrar la entrada al Roncal en el laberinto de rotondas de la autovía) para disfrutar de un día de ocio al aire libre con su ríos, bosques, queso sintético... E incluso escuchaban en grabaciones el sonido de ovejas y motosierras. Por la noche, todos tenían que dejar el parque. El cambio climático ya se nota en el Pirineo. El cambio político tiene unos meses para dar credibilidad a la ponencia recién aprobada en el Parlamento.