Editorial

Enfermería: no todo es aplaudir

13.05.2020 | 02:03

En el Día Internacional de la Enfermería, el sector plantea sus reivindicaciones después de ofrecer muestras sobradas de su capacitación profesional y humana en la crisis causada por el COVID-19

cerca de seis mil enfermeras desarrollan su labor profesional en Navarra. Un trabajo que está resultando fundamental para combatir esta epidemia desde la primera línea, no solo para aportar la atención sanitaria, también la cercanía humana en momentos que han sido y siguen siendo muy delicados tanto para los pacientes ingresados como para sus familias. Una doble vertiente que pone en valor la cualificación de las enfermeras (mujeres y hombres), siempre cercanas en el trato. Desde que el COVID-19 comenzó a llenar de enfermos los centros de salud, las plantas de los hospitales y las UCI, son ya muchas horas de abnegada dedicación, sin reparar ni en turnos ni en el esfuerzo, en ocasiones sin poder disponer de los medios adecuados de protección, poniendo por delante el compromiso profesional a su propia salud. Y no es hablar por hablar: ahí están las cifras de contagiados en el sector sanitario, no solo en Navarra sino en todo el Estado. En este contexto en el que su trabajo –y el de todos los profesionales de la salud– ha sido más visible y reconocido que nunca por la sociedad, la celebración ayer del Día Internacional de la Enfermería ha servido como altavoz para poder escuchar sus demandas y también sus reflexiones acerca de lo que sería necesario mejorar en el Sistema Navarro de Salud, no solo en cuanto a material y a las actuaciones que llevar acabo sino en lo concerniente a su presencia en los ámbitos de toma de decisiones. Unas reivindicaciones que comienzan por el aumento de las plantillas (aquejadas de un problema de eventualidad y un alto índice de rotación, según los sindicatos del ramo) no solo en los hospitales, sino en los centros sociosanitarios, en las residencias que acogen y atienden a personas mayores, y que necesitan una atención de personal cualificado tanto por las diferentes patologías que sufren estas personas como por los grados de dependencia. Un capítulo que es prioritario, vista y comprobada la masacre causada por el COVID-19. Hay coincidencia en los sindicatos a la hora de recalcar la potenciación de la Atención Primaria, la importancia del trabajo en equipo y de defensa de la sanidad pública. Porque no todo es aplaudir; y esta crisis ha dado relevancia a trabajos que, como la Enfermería, son vitales y requieren de mayor reconocimiento y atención por parte de la Administración.