Editorial

El Camino de Santiago levanta cabeza

13.07.2021 | 00:33
María Chivite conversa con Felipe de Borbón durante su visita a Orreaga.

La visita de los Reyes a Orreaga en la apertura del Año Jacobeo fue fría y protocolaria lo que no desdibuja la apuesta poruna ruta cultural que va recuperándose tras el golpe de la pandemia y que da vida a muchos pueblos

Orreaga amaneció desapacible, entre nieblas y una fina lluvia. Un tiempo nada veraniego al que ya están acostumbrados los miles de peregrinos que cada año arrancan el Camino francés por Orreaga, la puerta de entrada a la península ibérica. Escaso público, apenas un centenar de espectadores, debido al exiguo censo del municipio (22 vecinos en 2019) y a las medidas de seguridad por la pandemia, se acercaron ayer a la Colegiata en una mañana desapacible. Fue por tanto una fría acogida a los Reyes en la apertura del Año Jacobeo. Un acto que comenzó con el retraso ya previsto desde ayer por la toma de posesión en Madrid de los nuevos ministros tras la remodelación del Gobierno al que se sumó el derivado de los cambios obligados por la lluvia que modificaron el plan de vuelo y transporte por carretera de los Reyes. El Rey, rodeado por más periodistas que monárquicos, defendió que el Camino de Santiago "sigue vivo". También Chivite defendió este patrimonio cultural como ejemplo de "convivencia integradora", y recordó el valor histórico de un camino que alcanzó su consolidación con el reinado Sancho el Mayor (1035) -porque Navarra tuvo su propio reino y ese sí que fue querido-. Y representantes de las siete comunidades representadas coincidieron en poner en valor una de las rutas históricas y culturales que más turistas atrae. Sin ir más lejos 1.171 peregrinos llegaron a Compostela este pasado domingo procedentes de Roncesvalles. En los últimos años, el número de peregrinos que atraviesan la Comunidad foral se ha mantenido estable. Desde 2010, las cifras anuales superan los 55.000. En 2019 fueron 57.410. La pandemia frenó esta tendencia que este año parece que van recuperándose con la llegada de más turismo nacional que internacional. Una alternativa de naturaleza, paisajes y pueblos con más de 80 albergues adaptados por todo el territorio foral para garantizar la máxima seguridad. Y también una fuente de ingresos y de vida para los pequeños pueblos. En su periplo por Navarra Sus Majestades tuvieron que aterrizar en Nagore pudiendo comprobar el estado de las carreteras en esta zona de la montaña que sufre, además, los problemas de la despoblación, desempleo y envejecimiento. Demasiado despliegue, controles, preparativos...para hacerse una foto de postal en la que, como suele ser habitual en las visitas reales, no hay contacto con los habitantes de estos valles. Sabíamos que no venían a homenajear a los vascos que defendieron Nafarroa en Ibañeta pero al menos recorrieron kilómetro y medio de un tramo realmente espectacular.

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