Mesa de Redacción

Ocupación y abusos en el Sáhara

08.02.2020 | 16:51

La expulsión por la Policía marroquí de los territorios ocupados del Sáhara Occidental de tres activistas navarros que habían llegado a la zona como turistas con la intención de denunciar los abusos que sufre allí la población saharaui es la última felonía del régimen alauita. Miembros de la Asociación Navarra de Amigos del Sáhara, Alberto Jolis, Iratxo Bakedano y María Pérez de Larraya fueron detenidos, incomunicados durante horas y expulsados de El Aaiun. Una nueva vulneración de derechos cometida con absoluta impunidad por un régimen antidemocrático como el que dirige con mano de hierro un tal Mohamed VI y la complicidad del Gobierno español. El desentendimiento de partidos como PP y PSOE -y ahora Ciudadanos vetando con ellos que Marlaska explique la entrega del activista Husein Bachir Brahim, defensor saharaui de derechos humanos- con los compromisos históricos con el pueblo saharaui sigue alcanzando proporciones tan indignantes como desoladoras. Su sumisión sistemática a los intereses de Marruecos ha contribuido a aumentar el desamparo de los casi 200.000 saharauis en campos de refugiados desde hace 45 años y al abandono de otras decenas de miles que padecen la opresión y la violación sistemática de los derechos humanos en los territorios ocupados por el Ejército marroquí y una neocolonización dirigida desde Rabat. La expulsión de los tres activistas navarros -una más- solo pretende imponer el manto del silencio obligatorio a las reivindicaciones de libertad, territorio y democracia de los saharauis. Mantener un apoyo acrítico y sistemático al régimen negro de Rabat es una contradicción insostenible desde una defensa honesta y efectiva de los valores democráticos. Por mucha geopolítica que se expanda en los medios para encubrir esta cobardía política, la posición del Estado español -o la de Francia y EEUU- es infame. Vergonzante prioridad a una supuesta razón de Estado sobre los derechos humanos de las personas, la voluntad democrática de los saharauis y la incómoda memoria histórica del incumplimiento de las responsabilidad del Estado español con el Sáhara.