Mesa de Redacción

(Des)población

17.02.2020 | 00:47

C uando la directora navarra Mercedes Álvarez rodó en el año 2004 su documental El cielo gira, un viaje a la Soria rural que ya entonces empezaba a desaparecer del paisaje, con pueblos que se iban vaciando lentamente ante la mirada triste de una última generación de habitantes que se resistía a dejar sus casas, poco se hablaba de la despoblación a pesar de que eran muchas la zonas afectadas. Y de tanto no querer ver, como esa fuga de agua que nadie siente mientras cae gota a gota hasta que el piso esta inundado, la despoblación ha ido calando en casi todas las provincias, también en Navarra, donde no son pocos los pueblos que llevan años alertando de lo que estaba por venir. Parece algo nuevo pero no lo es. Lo que es nuevo es la difusión que está teniendo, el alcance de una sola palabra, los numerosos libros, artículos y estudios publicados, pero no la compleja realidad que esconde, que no es otra que la de esa población que todavía hoy vive en los pueblos y los llena de vida. Ellos y ellas deben ser los protagonistas. Chimeneas que se encienden a diario dando calor al invierno y casas que no se cierran esperando que las de al lado sigan abiertas, si es de lunes a domingo mejor que solo el fin de semana, pero todo suma porque todo es esencial para que quienes optan por una vida en un entorno rural puedan hacerlo con los mismos derechos que quienes no eligen esa opción. Frente al discurso pesimista de los despachos que anteponen el 'des' a la población, quienes viven se agarran a lo positivo para mirar el futuro con optimismo por muy complejo que sea el presente. Es su opción de vida.