Por una Navarra vertebrada y un Mundo Rural Vivo

09.02.2020 | 10:34

No hay una sola Navarra. Nuestro territorio es diverso y plural en lo paisajístico, económico, social, cultural y lingüístico. Una diversidad en la que crece de manera desigual lo urbano y lo rural, y a la que las Administraciones tienen que responder con equilibrio. Merecemos un trabajo firme a favor de un Mundo Rural Vivo, que sea la proyección de lo que todas las navarras y navarros, incluso los que viven en ciudades, sienten muy dentro.

Porque todo el mundo en la Navarra urbana es de pueblo, en primera o segunda generación. Y a eso se suman, nos sumamos, las generaciones jóvenes que elegimos vivir en nuestro pueblo. Yo elegí vivir en mi pueblo, Lodosa. Tengo la suerte y la responsabilidad, además, de ser su alcalde. Y, puesto que siempre he pensado que a las instituciones se va "a aportar", más que a recibir, quise desde el primer momento que Lodosa fuera uno de los mejores ejemplos navarros de Mundo Rural Vivo. Un lugar en el que se puede nacer, estudiar, desarrollarse, trabajar, emparejarse o no, emprender, vivir y disfrutar.

En esta legislatura, además, y como presidente de la Federación Navarra de Municipios y Concejos (FNMC), he compartido con alcaldes y concejales de toda Navarra los problemas de todos los pueblos; desde esa minoría que ya apunta hacia lo urbano hasta esos valles y comarcas que luchan contra la despoblación y que también quieren ganar vida. Con esa doble responsabilidad, como alcalde y presidente de la Federación, acepté la invitación de la presidenta Barkos para ser, desde el Parlamento, testigo y agente de cambio, comprometido con mi pueblo y con los demás pueblos de Navarra. Por eso soy candidato a parlamentario foral con Geroa Bai.

Quiero llevar a esa cámara los anhelos y necesidades del mundo rural. Y deseo para los demás pueblos de Navarra lo que ya tenemos en el mío. Necesitamos la eficiencia de servicios de la Navarra urbana y el latido de un mundo rural vivo. Un gran reto y una gran oportunidad para que no tengamos que padecer nunca una Navarra vaciada. Un reto que hemos comenzado a afrontar en esta pasada legislatura.

Necesitábamos, para empezar en esa labor, afrontar la realidad. Desaparecidas las merindades hace 40 años, con el Amejoramiento perdimos las autoridades vinculadas al territorio. Este modelo institucional, sumado a los cambios de modelos productivos y la eficiencia en el gasto y la inversión pública, han ido favoreciendo una macrocefalia en Pamplona y Comarca. Y eso complica el equilibrio territorial, que es un concepto que agrupa a dos claves de las cuentas públicas de cualquier Estado de Bienestar: la eficiencia (para llegar al mayor número de personas al coste más sostenible) y la equidad (para que no se quede nadie atrás).

Con esos objetivos, en esta legislatura acometimos la reforma del Mapa Local, que combina eficiencia y equidad en busca del equilibrio. Un Mapa que debe ahora desarrollarse, con el máximo consenso posible, buscando fusionar los mejores servicios administrativos, sociales, sanitarios y educativos, para más gente y a menor coste, y garantizando que ningún pueblo o comarca se quede atrás.

Pero esta legislatura, además, ha tenido otra novedad fundamental: el primer Plan de Inversiones Locales (PIL) desde 2011. Un plan que ha sido vida para nuestros pueblos, después de 8 años (que he vivido como alcalde) en los que vadeábamos la crisis como podíamos, con las arcas municipales mermadas y sin recibir un solo euro para invertir. Federación y Gobierno Foral hemos trabajado mano a mano para permitirnos dar a nuestros vecinos, como municipios, cotas de dignidad y bienestar, al tiempo que generábamos economía.

Así pues, digo con conocimiento de causa que en 2015 comenzó un profundo cambio, tanto en municipios y concejos como en el Gobierno, del que soy testigo comprometido. Y lo estoy desde la convicción de que Uxue Barkos es la mejor garantía de consolidación del cambio, necesario para el desarrollo económico y social de una Navarra más cohesionada, integrada y abierta al futuro.

He sido testigo de la pesada herencia que tuvo que abordar el Gobierno de Uxue Barkos en las cuentas públicas: déficit estructural, endeudamiento creciente y remanente negativo de tesorería. Esta legislatura ha tocado revertir y poner orden en las cuentas forales; y la próxima debe ser la legislatura de la equidad con todas las personas y del equilibrio territorial.

Ahora quiero ser testigo comprometido de un plan general de infraestructuras y de telecomunicaciones que vertebre todo el territorio; que dé igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos de Navarra, vivan donde vivan. Quiero ser testigo comprometido con planes de desarrollo para todas las comarcas. Quiero ser testigo comprometido con políticas transversales que piensen también en el mundo rural. Quiero ser testigo de cómo se lleva el Gobierno al territorio. Y quiero ser testigo comprometido de una forma de gobernar que comparto: desde la izquierda, integrador de identidades y formas diferentes de vivir la navarridad. Una comunidad más cohesionada, integrada y abierta al futuro. Un cambio tranquilo y transformador que entiende esa diversidad que mencionaba al comienzo; y que entiende que Navarra se construye social e institucionalmente de abajo hacia arriba.

Quiero aportar en el Parlamento el compromiso que siento con el municipalismo -que creo compartir plenamente con Uxue Barkos- como mejor horizonte para vertebrar Navarra y, al tiempo, convertir nuestros pueblos en auténtico Mundo Rural Vivo. El autor es alcalde de Lodosa