El Partido Popular, un partido desnortado

02.07.2020 | 00:47

el 94% de los ciudadanos cree que no es admisible discutir en el Congreso de los Diputados con formas despectivas o recurriendo al insulto. El 93% considera que la vida política española está crispada. El 85% opina que la manera de actuar de algunos políticos constituye un peligro para la democracia. Vox es percibido como el partido más crispado (82%), seguido del Partido Popular (75%), Unidas Podemos (69%), PSOE (59%) y Ciudadanos (40%). Son datos del último sondeo diario de Necroscopia, empresa que viene efectuando una interesante investigación sobre las actitudes y opiniones de la sociedad española durante el confinamiento. A mediados de abril, el 92% veía deseable que las fuerzas políticas llegasen a un acuerdo de largo alcance, parecido a los pactos de la Moncloa de 1977, pero sólo un 18% consideraba posible un pacto entre Gobierno y oposición, dado el agresivo clima político reinante en el país. Dos meses después, el 94% constata que la cafetera ya está hirviendo. El 85% de los españoles cree que los modos de algunos políticos ponen en peligro el sistema democrático. La mayoría de empresarios y banqueros como José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, piensan que la crispación no conduce a ningún sitio, así lo manifiesta: "La crispación no salva vidas ni crea puestos de trabajo". Y el mismo presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, manifestó no hace mucho que el Gobierno estaba haciendo las cosas razonablemente bien, con las medidas económicas adoptadas tras la pandemia.

La mayor parte de la ciudadanía también está hasta el gorro de tanta violencia verbal, pero los estrategas de la crispación no aflojan. "El que siga apostando por la polarización, acabará perdiendo", declaraba la semana pasada Narciso Michavila, experto en sociología electoral.

Este ambiente de crispación jaleado desde la ultraderecha y secundado muchas veces por el Partido Popular por aquello de que teme que Abascal le llame la "derechita cobarde" y para intentar neutralizar a la formación ultra. Partido extremista, de inspiración trumpista, calificado recientemente por el periódico norteamericano The New York Times como "la peor derecha de la democracia y la más peligrosa", ante la cual el Partido Popular no ha querido o podido o no ha sabido trazar una línea clara de separación. En las últimas semanas, en el peor momento de la epidemia, el PP ha acusado al actual Ejecutivo de haberse transformado en una "dictadura constitucional" y de actuar de manera "totalitaria". Deberían tomar nota de Ángela Merkel y las recientes declaraciones de la presidente en el Bundestag o Parlamento Alemán respecto al partido de la ultraderecha alemana (AfD) la Alternativa para Alemania.

Es la derecha cainita, partidista, excluyente y dogmática, inmovilista y decimonónica, que siempre ha estado ahí y que ahora aflora gracias al expresidente José María Aznar, derecha política que ha constituido siempre un importante obstáculo para el progreso y el avance social de este país. En estos momentos, de grave crisis sanitaria y social y con lo peor de la crisis económica por venir, es cuando habría que remar todos juntos y aprobar los Presupuestos Generales del próximo año; pero hete aquí que los populares, incomprensiblemente hacen un "ciudadanos" y se echan al monte. Partido Popular que no le importa obstaculizar la llegada de la ayuda financiera europea, aliándose con los países de línea dura Austria, Suecia, Dinamarca y Holanda, para intentar condicionar la ayuda comunitaria a una serie de reformas, intentado poner obstáculos y cortapisas al Gobierno de España en contra de los intereses nacionales por su animadversión excluyente a la presencia de Podemos en el Gobierno y en contra de las propias directrices de la Comisión Europea. Por ejemplo que el 60% de la ayuda vendrían como transferencias y subsidios sin condiciones, de forma rápida para activar y acelerar el crecimiento económico a corto plazo, de 2021 a 2024; como muy bien lo aseveró en su día la presidenta de la Unión, la señora Úrsula Von der Leyden.

Otra vez estamos con el lema de siempre de la derecha "cuanto peor, mejor para nosotros", aunque vaya en detrimento de todos los ciudadanos, también aquellos que les votaron. Los populares serían felices si hubiera otro rescate europeo con los famosos señores de negro, acompañados de los recortes que todos, desgraciadamente ya conocemos, para luego ellos presentarse como los salvapatrias. A veces parece que el Gobierno no está a la altura de las circunstancias, le ha tocado lidiar con un toro muy especial, también es verdad, pero es que la oposición ni tan siquiera aparece por el albero.

La mayor parte de la ciudadanía también está hasta el gorro de tanta violencia verbal, pero los estrategas de la crispación no aflojan

Es la derecha cainita, partidista, excluyente y dogmática, inmovilista y decimonónica, que siempre ha estado ahí y que ahora aflora