Participación juvenil, eje transformador

24.06.2021 | 00:42
Participación juvenil, eje transformador

El asociacionismo juvenil es la clave para participar de forma activa en la vida pública, política y social. Es la forma que tenemos las personas de organizarnos para hacer, de otra forma, política, pueblo y comunidad. Es la forma de cambiar aspectos que no nos gustan, desde la presión de grupo, desde los objetivos comunes.

Es un pilar de nuestros pueblos y ciudades, de nuestra comunidad, que ha demostrado a lo largo de la historia democrática ser clave en la evolución social y política.

Porque es evidente, también entre la juventud, que las grandes transformaciones, los grandes avances o el progreso necesitan de asociaciones en las que sus voces sumen.

Las nuevas realidades juveniles precisan un marco normativo mucho más ambicioso, más flexible, pero sobre todo coherente con el día a día de nuestros jóvenes.

La mayoría de la juventud está muy involucrada en nuestra sociedad. Lo hemos comprobado durante la pandemia, en la cantidad de redes de cuidados que se han ido organizando en el confinamiento y post-confinamiento, mientras los jóvenes han aguantado críticas y criminalizaciones que no atendían a razones, sólo por ser jóvenes y olvidando todo lo que han ayudado durante estos meses tan largos.

La juventud participa en diversos movimientos, participa y los lidera, como el movimiento feminista, el LGTBI+, la transición ecológica, pero esa conciencia de asociacionismo que existía en las décadas finales del siglo XX –y sin la cual no podríamos entender las organizaciones políticas de hoy–, está ahora desdibujada entre la juventud.

Navarra cuenta actualmente con 114.000 jóvenes de entre 14 y 30 años, sólo un 7,49% participa en alguna asociación, sindicato o partido político. De 2014 a 2017 el asociacionismo juvenil bajó tres puntos porcentuales.

El CJN es el órgano representativo de la juventud, pero su forma de organizarse no ha variado en los últimos 30 años. La forma de participación y de asociacionismo juvenil ha ido variando continuamente, por lo que es necesario actualizar la normativa que lo avala. Adaptarlo a las nuevas realidades, a las nuevas formas de participar.

Navarra cuenta con el III Plan de Juventud. Un plan que en sus 140 acciones va acorde con nuestra visión de cómo hay que abordar los problemas estructurales que persiguen a la juventud desde tiempos inmemoriales, y de la misma forma acorde con el acuerdo programático firmado para esta legislatura.

El plan establece 7 acciones concretas para fomentar el asociacionismo, además de contemplar la participación como uno de los cuatro ejes transversales en el que orbitan las acciones del Plan de Juventud.

La juventud participa, responde y colabora en lo que le parece importante, pero debemos ser las administraciones públicas las encargadas de favorecer esos ecosistemas, esos espacios donde se sientan representados.

Es necesario analizar, detectar y comprobar cuál es la razón por la que la juventud no utiliza la herramienta del asociacionismo como forma de trabajo común para conseguir objetivos comunes.

La realidad nos dice que existen otras formas de participación que es necesario estudiar, entender e integrar en nuestras normativas, adaptar las normas a la realidad social, política y asociativa del siglo XXI. No podemos esperar, ni debemos apostar, porque nuestros jóvenes de ahora piensen, actúen o se organicen de la misma forma que lo hacían antes.

Por eso solicitamos, a través de una iniciativa en el Parlamento, la creación de una mesa de diálogo entre las administraciones locales, el Consejo de la Juventud y el Instituto Navarro de la Juventud. Necesitamos consensos y no actitudes como las de Navarra Suma que se opuso, una vez más, a constituir la mesa de diálogo por entender que "existen cosas más importantes". Los socialistas nos preguntamos qué puede haber más importante que nuestra juventud. ¿Es su receta mantener una juventud callada y sumisa con falsas promesas de bienestar, que nunca fueron la prioridad de UPN?

La burocracia es otro de los problemas para agrandar la desafección de la juventud. Si ya es complicado que los jóvenes decidan asociarse, si los trámites burocráticos son complejos las ganas de asociación y cambio van decayendo.

Si algo ha demostrado este Gobierno es la importancia y protagonismo que tiene nuestra juventud en la toma de decisiones en las diferentes administraciones.

La transversalidad en las políticas juveniles es necesaria para dotar a la juventud de espacios de participación seguros, inclusivos e igualitarios. Las interrelaciones entre los iguales es entender la diversidad como una oportunidad y no como un problema.

La creación del INJ como ente autónomo ha sido y es una apuesta de este gobierno para abordar de forma global, con una única mirada, los problemas y soluciones para nuestra juventud, sin olvidarnos de la juventud, o lo que es lo mismo, con nuestra juventud.

El autor es portavoz de la Comisión de Cultura y Deporte del PSN-PSOE en el Parlamento de Navarra

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