En unos días se celebrará una nueva edición de Fitur, una cita anual que invita no solo a mirar al futuro del turismo, sino también a detenerse y reflexionar sobre el camino recorrido. En ese contexto se cumplen exactamente cuatro años desde que Lekunberri recogió, de la mano del Ministerio de Turismo, el premio Best Tourism Villages (BTV), impulsado por la Organización Mundial del Turismo.

Cuatro años dan perspectiva. Permiten contextualizar aquel reconocimiento, valorar su alcance real y recordar qué significó para un pueblo pequeño ser situado, de repente, en el mapa internacional del turismo rural sostenible.

Aquel galardón situó a Lekunberri en una red internacional de municipios rurales que destacan no por la cantidad, sino por el modelo: por su manera de cuidar el entorno natural y cultural, por la implicación de la comunidad local y por una forma de entender el desarrollo ligada a la identidad y al largo plazo. No fue un premio a la casualidad ni a una acción puntual, sino al resultado de una trayectoria coherente y sostenida en el tiempo.

Además, Lekunberri formó parte de la primera edición del programa, en 2021, en un contexto especialmente complejo marcado por la pandemia. Ser uno de los pueblos seleccionados entonces supuso un reconocimiento doble: al trabajo realizado durante años y a la capacidad de proyectar futuro en medio de la incertidumbre.

¿Qué es el Premio Best Tourism Villages?

El programa Best Tourism Villages es una iniciativa impulsada por la Organización Mundial del Turismo que reconoce a pueblos de todo el mundo que destacan por su modelo de turismo rural sostenible, alineado con la protección del patrimonio natural y cultural, la cohesión social y el desarrollo económico equilibrado.

No se trata de premiar destinos masificados ni grandes infraestructuras, sino modelos de pueblo: cómo se gestiona el territorio, cómo se cuida el paisaje, cómo se preserva la identidad local, cómo se implica a la comunidad y cómo se planifica el futuro sin renunciar a lo que se es.

Formar parte de Best Tourism Villages supone, además, integrarse en una red internacional de referencia, con visibilidad global, intercambio de buenas prácticas y un sello de calidad que sitúa al municipio en el mapa internacional del turismo rural.

Qué se valoró de Lekunberri

En el caso de Lekunberri, la evaluación destacó especialmente varios elementos que definen su identidad y que siguen plenamente vigentes:

• La integración armónica entre naturaleza, actividad económica y vida cotidiana, en un entorno privilegiado como el valle de Larraun.

• La apuesta por un turismo no masivo, ligado al senderismo, la bicicleta, el paisaje y la cultura.

• El cuidado del patrimonio natural y urbano, manteniendo un pueblo vivo y auténtico, no un decorado.

• La implicación de la comunidad local y del tejido económico en el modelo turístico.

• Y una visión estratégica clara, coherente y sostenida en el tiempo.

Estos fueron los valores que se reconocieron entonces y son los que debemos seguir destacando y protegiendo si queremos preservar el sentido de aquel reconocimiento.

Años de trabajo… y quince días decisivos

El Premio BTV fue el resultado de muchos años de trabajo previo: planificación estratégica, decisiones políticas coherentes, cuidado del entorno natural y una forma muy concreta de entender el desarrollo local.

Pero también conviene recordar el intenso trabajo concentrado en apenas quince días para preparar la candidatura. Un expediente técnico exigente, con documentación detallada, indicadores y memorias justificativas, elaborado íntegramente en inglés y conforme a estándares internacionales. Un esfuerzo riguroso y poco visible, que exigió coordinación política, capacidad técnica y una implicación total del equipo municipal.

FITUR 2022: imágenes que ya forman parte de la memoria

La edición de Fitur 2022, todavía marcada por el covid –como nos recuerdan las imágenes de aquellos días–, fue especialmente simbólica para Lekunberri. El municipio contó con un lugar preferente en el stand de Navarra en Madrid, convirtiéndose en uno de los grandes referentes de la presencia navarra en la feria.

Aquello fue motivo de orgullo colectivo, de sentir que el trabajo realizado desde un pequeño municipio trascendía lo local y era reconocido en un escaparate internacional.

Como alcalde en aquel momento, viví aquel reconocimiento con un orgullo personal inevitable, pero sobre todo con un profundo orgullo de pueblo. Orgullo por el trabajo bien hecho desde el Ayuntamiento, desde el equipo técnico y desde el conjunto de la ciudadanía; y orgullo por comprobar que una manera honesta y coherente de hacer las cosas también encuentra eco fuera.

Un reconocimiento con impacto real

El Premio BTV se tradujo en numerosas noticias en medios nacionales e internacionales, una mayor visibilidad exterior y un refuerzo claro de la imagen de Lekunberri como destino rural de calidad.

Además, el reconocimiento supuso un posicionamiento estable de Lekunberri en los principales portales y redes de referencia del turismo rural, tanto a nivel estatal como internacional, situándolo como un destino identificado con valores como la sostenibilidad, la autenticidad y el respeto al entorno. Un posicionamiento que no es puntual, sino que permanece en el tiempo y sigue generando retorno en términos de visibilidad y reputación.

Todo ello tiene una traslación directa en la economía local. Un mayor reconocimiento exterior contribuye a atraer un turismo más alineado con el modelo del municipio, con estancias de mayor calidad y un impacto positivo en el comercio y la hostelería local, que son piezas clave para la vitalidad del pueblo. El turismo, entendido así, se convierte en una palanca de actividad económica, empleo y dinamización, siempre que se gestione con equilibrio y coherencia.

Mirar al futuro desde lo que somos

Cuatro años después, recordar el Premio BTV no es nostalgia. Es una invitación a la coherencia. A seguir cuidando aquello que nos hizo merecedores del reconocimiento. A entender que el turismo es una herramienta al servicio del pueblo, no al revés.

En la antesala de una nueva edición de Fitur, conviene subrayar que Navarra cuenta con un potencial turístico extraordinario, marcado por la diversidad de paisajes, la riqueza cultural, la identidad de sus pueblos y una manera singular de relacionarse con el territorio. Un turismo que, bien entendido y bien gestionado, es una palanca clave para el desarrollo económico sostenible, la fijación de población y la actividad local.

La experiencia de Lekunberri demuestra que los pequeños municipios, desde su propia identidad, pueden ser reconocidos en escenarios internacionales cuando existe una visión clara y un trabajo coherente en el tiempo. Programas como Best Tourism Villages sirven precisamente para visibilizar ese potencial y poner en valor modelos de desarrollo que ya existen en muchos de nuestros pueblos.

En ese mismo espíritu, quiero cerrar estas líneas felicitando a San Martín de Unx, que se incorpora ahora al programa Upgrade de Best Tourism Villages. Se trata de un paso relevante dentro de este marco internacional de reconocimiento, que pone en valor el potencial, la identidad y el trabajo realizado desde el ámbito local, y que amplía la presencia de Navarra en esta red impulsada por la Organización Mundial del Turismo. Una incorporación que refuerza el camino iniciado hace ya cuatro años y que confirma que el turismo rural navarro cuenta con proyectos y modelos capaces de ser reconocidos en escenarios internacionales.

El autor es excalde y concejal del Ayuntamiento de Lekunberri