A Ronald Reagan, cuadragésimo presidente de los Estados Unidos, le vino a su memoria en plena campaña electoral de 1984, cuando se presentaba a la reelección frente al demócrata Walter Mondale, una frase que había leído de Franklin D. Roosevelt (trigésimo segundo mandatario de su país), que decía:

—En tiempos de crisis el público tiende a decir: “Ante todo, intenten algo”.

En ese mismo punto estamos todos los miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos de Colegio de Lecároz: trabajamos para que el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra (CEIN), organismo dependiente de la consejería de Industria, reconsidere su propuesta de derribar la antigua iglesia del colegio (hoy, un edificio desacralizado desde hace años, construido en 1888 y que forma parte del paisaje e historia de Baztan) y paremos esa locura de intentar demoler este inmueble con el argumento, falaz, de que amenaza ruina.

Existe desde hace muchísimas décadas una estrategia tan vieja como el urbanismo más especulativo que consiste en dejar morir un edificio catalogado para, años después, argumentar que su ruina es irreversible y exigir la entrada de la excavadora. Lo sorprendente, e indignante, es que esta vez la táctica no la firma un promotor privado, sino el propio Gobierno de Navarra a través del CEIN.

Lo que nos indigna es la petición formal del CEIN al Ayuntamiento de Baztan para que levante la protección de Grado 1 Especial sobre la antigua iglesia del Colegio de Lecaroz, porque no estamos ante un mero trámite administrativo, sino frente a una cuestionable maniobra para eludir las obligaciones legales de conservación del patrimonio. Pretenden que la institución local extienda, al final del proceso, una licencia de derribo para borrar del mapa el último reducto en pie de un emblema del siglo XIX. Una reliquia arquitectónica que sobrevivió a la piqueta en 2009 precisamente porque la normativa urbanística exigía su salvaguarda.

Hablamos de un edificio cuya protección está blindada por la Ley Foral de Patrimonio Cultural de Navarra y recogida de forma estricta en el Plan Municipal de Baztan. No estamos ante un pacto de caballeros o una promesa política: la ley obligaba a CEIN –como entidad gestora del Campus– a una conservación integral del inmueble. La rotura de tejas –muy pequeña para el tamaño de la cubierta– visible en la techumbre y el desprendimiento de pequeños elementos de la fachada no son fruto de un castigo climatológico; son el resultado directo de una dejadez deliberada que contraviene el deber legal de mantenimiento preventivo.

La obligación de conservar los bienes catalogados por parte de sus poseedores o gestores públicos (como CEIN) está regulada por la Ley Foral 14/2005, de 22 de noviembre, del Patrimonio Cultural de Navarra, promulgada bajo el gobierno de Miguel Sanz (UPN) y aprobada por el Parlamento de Navarra. Esta ley foral explicita en sus artículos básicos que los propietarios y gestores de bienes protegidos tienen el deber de conservación y mantenimiento integral, obligándoles a realizar las obras necesarias para garantizar la estabilidad y el decoro de los inmuebles.

A nivel ejecutivo local, la protección específica del edificio se incorporó a través del Plan Municipal de Baztan (aprobado en 2011). Este catálogo urbanístico, refrendado por el propio Ayuntamiento y ratificado por la Comisión de Ordenación del Territorio de Navarra, otorgó a la iglesia el Grado 1 de Protección (Especial) y exige por ley una conservación integral del volumen, la fachada y los elementos estructurales. No permite demoliciones parciales ni modificaciones sustanciales, salvo las de consolidación y restauración.

Para rematar el marco jurídico, cuando la gestión del entorno se reordenó para crear el polígono actual, esta protección se reforzó en el Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal (PSIS) del Campus Empresarial de Lekaroz, con un decreto foral que obligaba expresamente al organismo gestor (CEIN) a tutelar el inmueble dentro del desarrollo tecnológico.

Si un ciudadano particular abandona un inmueble con Grado 1 de protección hasta que amenaza ruina, la Administración le sanciona conforme a la ley. Cuando es una sociedad pública la que incumple la norma, la solución que propone es cambiar las reglas del juego a mitad de partido: eliminar la protección en un pleno municipal para camuflar su desidia a golpe de demolición. El Ayuntamiento de Baztan no puede validar este fraude al patrimonio. Permitir el derribo sentaría el peligrosísimo precedente de que las instituciones públicas tienen impunidad para derribar los monumentos que por ley están obligadas a custodiar.

La Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de Lecároz ha presentado alegaciones en un escrito de 29 folios, que se acompaña de un informe solicitado a un arquitecto miembro de la Unión de Arquitectos Peritos Forenses de España, en que se dice textualmente: “No existe justificación para la demolición del edificio”. Hemos recurrido y seguiremos haciéndolo si no se modifica la petición del CEIN. Estamos en contra el derribo del edificio, que es parte de la historia de Baztán. Y de la nuestra propia, la tercera asociación más antigua del mundo de exalumnos de un colegio (el día 21 cumplimos 110 años). Finalmente, nos preguntamos: ¿cuál es la opinión de la Institución Príncipe de Viana? Antes de la solicitud del CEIN al Ayuntamiento de Baztán, no había sido consultada. Y es preceptivo.

El autor es presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de Lecároz