Día Mundial contra la LGTBIfobia
Es un tema complejo el de LGTBIfobia. La palabra fobia, refiere a fobos, del griego, y es el término utilizado para designar al miedo a todo lo referido al mundo LGTBI+. El concepto fobia proviene del griego antiguo phóbos, que significa miedo, temor o pánico.
Nos da miedo lo desconocido, lo diferente, lo que rompe con aquello establecido como norma y por tanto considerado como normal. Es decir, todo aquello que se aleja de la cisheteronormatividad es temido. Alguien dijo una vez que tal vez se debiera hablar de odio, en vez de miedo, ya que refleja mejor el sentimiento general que muchas personas, sin ser o no conscientes, han interiorizado sobre esta realidad LGTBI+, cuando se trata de algo tan variado como diverso. ¿Y qué es el miedo, sino la antesala del odio?
La verdad, la única forma de vencer esa fobia, es atreverse a desvelar el velo con el que cubrimos los ojos, con que miramos el mundo que nos rodea. Ya que, para poder quererse, hemos de conocernos y claro para ello, hay que atreverse a mirar hacia partes internas, algunas repletas de fisuras o heridas que, para muchas personas, puede resultar incómodo. Y claro, pues esto nos obliga a cuestionarnos, algunas capas con las que cubrimos nuestra identidad personal. Este es un ejercicio que requiere de una gran dosis de valor y de la liberación de ciertas ideas preconcebidas, que en ocasiones están ancladas al fondo de la raíz.
Para muchas personas dentro del colectivo, esta deconstrucción de la identidad conlleva un ejercicio diario de esfuerzo y sacrificio, lo que también conlleva cierto dolor; ya que detrás de todo, siempre hay una pérdida. Este vaciado de esquemas preestablecidos supone a su vez una especie de ruptura de los antiguos moldes heredados, lo que sin duda da también bastante pavor, pues deja un agujero difícil de llenar. Existen sin duda múltiples formas de ser diferente, lo que sucede es que, para poder construirnos esta nueva versión del ser, las personas necesitamos referentes en los que vernos dignamente reflejadas, para poder así reconocernos en estos espejos y ayudarnos a construirnos desde abajo.
En un proceso de autoafirmación personal positiva, necesitamos modelos que nos muestren que existen múltiples formas de ser y de amar. Y cuando naces dentro de una sociedad rígida y conservadora, que por el hecho de amar te avoca a la clandestinidad, resulta algo más difícil hacer este ejercicio de deconstrucción de la identidad. ¿Cómo puedo llegar a amarme tal y como soy, si no encuentro cerca de mí otros modelos de comportamiento y formas de ser, que me muestren que es realmente posible ser y amar de otra forma?
Y es ahí, donde de pronto aparece un grupo (en su mayoría formado por hombres), que nos muestra cómo es posible ser como uno se siente y de golpe descubres cómo, el hecho de ser diferente, deja de ser un estigma, y se transforma en una oportunidad de crearse desde donde nosotros queremos. Este hallazgo, el de descubrir la oportunidad de construirse como hombres desde nuestra diversidad, cuanto menos, da un halo de esperanza a quien no la tiene, pero sin duda lo que más da es alegría, lo que en definitiva empodera y anima a seguir caminando en esta vida.
Esto es lo que ha logrado Bidea Eginez, asociación de montaña LGTBI de Nafarroa para muchas personas. Mostrarnos que, aunque en realidad existen muchos caminos para llegar a donde se quiere llegar, este ejercicio resulta más sencillo y llevadero, si al caminar por este camino se hace de la mano de un grupo, como el que formamos las personas que acudimos a Bidea Eginez. Porque el camino se hace más fácil, cuando se hace en una auténtica comunidad. Porque una cosa es salir de un armario, pero nadie nos habla de que después hay que tener el valor de atreverse a vivir fuera de él por el resto de la vida. Y eso, sí requiere valor. En un mundo donde el odio y los extremos van tomando cada vez mayor fuerza, este ejercicio de autoafirmación se vuelve más necesario cada día que pasa.
El pasado 17 mayo, Día Mundial contra la LGTBIfobia, la asociación Bidea Eginez celebró esta efeméride con una increíble agenda de actividades, en compañía de todos los montañeros y montañeras que quisieron acercarse hasta el Valle del Roncal.
El día amaneció con una caminata que nos llevó desde el pueblo de Isaba, hasta la hermosa cascada de Belabarze. Acto seguido marchamos hasta el pueblo de Roncal, donde pudimos compartir un delicioso almuerzo montañero en el bar Errota, que nos brindó tan cálida acogida.
Uno de los momentos más mágicos de la jornada, fue sin duda la actuación del grupo Altxa Lili, un espectáculo de cabaret queer rural, impulsado por un grupo de artistas jóvenes de Ipar Euskal Herria. Con su atrevida y rompedora puesta en escena y gracias al ingenioso y original repertorio de canciones y performances, Altxa Lili nos llevó a emocionarnos de corazón y nos obligó a sacudir nuestras conciencias hasta la raíz: con risas, bailes y cantos. Sin duda, un espectáculo épico e inolvidable, digno para la ocasión.
Toda la jornada transcurrió en un ambiente festivo, donde reinó el compañerismo, la amistad y el buen ambiente, donde con gran alegría se celebró la diversidad. Alguien debía atreverse a romper con las cadenas de tantos años de silencio. Por ello, gracias a la organización de Bidea Eginez y a todas las personas que hicieron posible esta jornada de montaña, fiesta y buen ambiente. Gracias en especial al pueblo del Roncal que nos acogió en este evento, cediéndonos sus instalaciones (polideportivo con duchas y antigua escuela para pasar la noche) que tan solo pretendía celebrar el día del orgullo de la diversidad; el día contra la LGTBIfobia.
¡Nos vemos pronto! ¡Hasta la próxima ruta!
En representación del colectivo Amalur