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La carta del día

Trump, el socio ideal de los ayatolas

Trump, el socio ideal de los ayatolasE. P.

Mi madre estaba de turista por Vietnam. Le envié un email: “Si ves algún prisionero yanqui, intenta liberarlo”. “Desde este McDonald’s solo veo mi Coca Cola delante” me contestó. La broma me dejó pensando. Las guerras no sirven para nada. Son ineficaces, destructivas y, por supuesto, mortales, lo dice la ciencia no es una opinión mía.

Los herederos de los vencedores comunistas adoptaron el camino ideológico que se quiso imponer por las armas y Vietnam crece a medida que libera su economía a un ritmo del 7% anual, por encima del de Argentina, cuyo presidente es aliado de Washington.

Hoy Trump lidera una escalada militar contra los ayatolas de Irán. El país está debilitado, pero lo está su gente, el régimen no, por el contrario, está feliz por la situación de guerra que le permite endurecer la represión sobre ciudadanos cada vez más angustiados y debilitados.

La ciencia ha demostrado que la violencia destruye siempre. Los métodos eficaces de defensa son los pacíficos, empezando por dejar que las sociedades sean libres, no coaccionadas por los Estados utilizando su monopolio de la violencia. Los países más libres, como Suiza, son pacíficos interna y externamente.

Estudiemos la Segunda Guerra Mundial (SGM). Los argumentos de los occidentales a favor han probado ser falsos. Dijeron que se hacía para combatir la tiranía, pero trajo otra peor. En el mapa del totalitarismo antes de la SGM se ve que el negro nazi y el rojo soviético sumados ocupan menos territorio que el rojo soviético después, que luego propagó el comunismo, el terrorismo y apuntaló a los Castro en Cuba, que, a su vez, sostienen al chavismo.

EEUU e Inglaterra reforzaron a Stalin –en lugar de dejar que se debilitara hasta desaparecer enfrentado con los nazis– que fue el verdadero ganador y por ello hoy sigue siendo un héroe en Rusia. En Viena, existe un monumento central a los Héroes del Ejército Rojo, ninguno a los occidentales.

El oficial polaco Jan Karski se coló en el gueto de Varsovia. Escapó y llegó a entrevistarse con muchos como Roosevelt que nada hizo. “Los judíos fueron abandonados por todos los Gobiernos… sobrevivieron miles… gracias a la ayuda de personas individuales…” aseguró Karski.

Y, finalmente, otro argumento era que el único modo de sacar a Hitler era por la fuerza. La SGM asesinó a unos 60 millones de personas, destruyó masivamente y todo coartando libertades al punto de obligar a la gente a enrolarse para llevarla a la muerte. Y, por cierto, los ejércitos aliados –particularmente el soviético– cometieron graves crímenes de guerra.

Difícilmente, con todas sus atrocidades, el nazismo habría provocado tantas muertes y destrucción antes de su caída, ya sea porque se habría aniquilado con los soviéticos –y el mundo se libraba de las dos tiranías– o porque le hubiese sucedido como a la más poderosa URSS, que cayó sola mostrando que los métodos pacíficos son los eficaces.

A pesar de la ciencia, una mayoría cree (cree por fe visceral, porque sí, sin razonar) que la violencia en casos de defensa propia es necesaria. Los hechos, el avance moral y tecnológico se les van a imponer. Un artículo de The Economist describe cómo la tecnología inteligente está haciendo de la guerra una elección más tonta, es decir, gracias a la tecnología las guerras son cada vez menos una opción para vencer al enemigo.

El autor es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California