Las villavesas, ¿hacia el colapso?
La representación de ELA en TCC-Moventis (villavesas) se ve en la obligación de responder de forma clara y contundente a las recientes declaraciones del presidente de la Mancomunidad, David Campión. Sus palabras intentan normalizar y restar importancia a una situación de precariedad que sufrimos diariamente tanto la plantilla como las personas usuarias.
Más allá de las estadísticas, el presidente destaca con orgullo que el índice de aprobados en las ITV aleatorias ha subido del 21% al 67%-70%. Sin embargo, que casi un 30% de los autobuses revisados sigan presentando fallos debería ser motivo de preocupación, no de celebración. El día a día en las cocheras y en las calles demuestra una alarmante falta de mantenimiento básico.
El anuncio de la incorporación de un nuevo jefe de taller y de 7 u 8 mecánicos es la prueba de que el servicio estaba infradotado, pero llega tarde y aún está por ver si será suficiente para revertir los problemas de una marca específica de vehículos que permanece prácticamente parada.
El señor Campión afirma que “nunca ha habido tantos autobuses ni tan nuevos” y que la flota aumentará de cara a San Fermín. ELA insiste en que esta afirmación maquilla una gestión deficiente de las líneas. La realidad es que faltan autobuses articulados. La empresa adjudicataria utiliza vehículos cortos en líneas de alta demanda que requieren obligatoriamente autobuses de gran capacidad. ¿El resultado? Que muchos usuarios se quedan en tierra porque los vehículos van completamente llenos. Que la flota sea más nueva no sirve de nada si el diseño del servicio deja a los ciudadanos y ciudadanas sin transporte.
ELA recuerda que el Gobierno de Navarra destina 16,7 millones de euros al año al transporte urbano comarcal. Es inaceptable que repitan constantemente el mantra de que el servicio público es deficitario mientras esos millones de euros terminan en las arcas de una empresa privada que precariza a su plantilla y descuida el mantenimiento de los vehículos. Exigimos un control real y riguroso de cada euro público invertido; el transporte es un servicio esencial, no un negocio privado a costa de los derechos laborales y de la calidad ciudadana.
Si no es capaz de controlar a una empresa adjudicataria, que lo publifique como ELA reivindica desde hace mucho tiempo.
A las deficiencias ya mencionadas, hay que sumar una profunda preocupación ante las fiestas de San Fermín. Si la flota ya es insuficiente en el día a día, ¿cómo pretende absorber el flujo festivo? En San Fermín, la demanda se multiplica exponencialmente, y durante las 24 horas. Introducir unos pocos autobuses nuevos en un sistema saturado no va a ser suficiente. El colapso está plenamente garantizado por la cerrazón de la dirección a redimensionar el servicio de manera estructural.
Con todo, lo más grave de las declaraciones del señor Campión llega cuando desvela la letra pequeña de esta supuesta ampliación. Reconoce que estos vehículos nuevos se suman ahora para reforzar las fiestas pero que, en cuanto termine San Fermín, se retirarán los autobuses más viejos. Esto demuestra, en opinión de ELA, que no existe una voluntad real de ampliar una flota a todas luces insuficiente. Es el juego de la mitad: entran unos, pero sacan otros. Pasadas las fiestas, seguiremos en las mismas, con el mismo déficit de vehículos articulados, las mismas frecuencias insuficientes y los mismos problemas para dar un servicio digno.
San Fermín no puede ser una excusa para colgarse medallas provisionales. Exigimos que las nuevas incorporaciones sirvan para incrementar la flota neta de manera estable y terminar de una vez con el calvario de dejar a los vecinos y vecinas esperando en las aceras.
El autor es delegado de ELA en TCC-Moventis