la estampa del Reyno de Navarra bajo la nieve, con un manto blanco, fue la más requerida por los informativos de televisión. Una imagen de un campo de fútbol de Primera nevado siempre tiene su punto de espectáculo y si es el Barcelona el siguiente visitante que se va a dar una vuelta por ahí, ya es un cataclismo de altura. Pero visto el panorama, correspondió a Osasuna poner los primeros remedios para que hoy se disputara el partido. Un total de 15 operarios, ayudados por cuatro máquinas, trabajaron desde las 12.00 horas hasta las 20.00 para retirar la nieve acumulada. Una meritoria labor porque nevó en varias ocasiones a lo largo de la jornada y el espesor de la nieve acumulada en el estadio iba de los 8 a los 10 centímetros según las zonas. Las previsiones meteorológicas, anunciando un descenso de las temperaturas muy acusado durante la pasada madrugada, aconsejaron trabajar rápidamente para impedir hoy un campo helado, peligroso.
Juan Carlos Sanz, uno de los responsables del terreno de juego del Reyno, indicaba a última hora que había sido una nevada copiosa y dificultosa. "Ha habido más nieve que en otras ocasiones y el trabajo ha sido más duro. El campo, en principio, tiene que estar bien porque le hemos pasado también el rulo -una máquina alisadora- para dejarlo en buenas condiciones".
muchos problemas matinales Osasuna se vio obligado a ejercitarse en el gimnasio de Tajonar ante la imposibilidad de hacerlo en los campos de las instalaciones. Los efectos de la nevada dificultaron especialmente el desplazamiento de los futbolistas a primera hora. Varios jugadores tuvieron problemas para llegar a las instalaciones por culpa del colapso circulatorio en algunas zonas de la ciudad y también en las inmediaciones de Tajonar -se cruzaron varios camiones en el polígono adyacente al complejo deportivo-. Nekounam y Masoud, Josetxo y Nelson fueron los afectados principales. Las cosas mejoraron para entrar y salir de Tajonar después de que pasara una máquina quitanieves por la carretera de acceso. El artilugio protagonizó un pequeño incidente cuando a la hora de evitar un camión, relataban testigos presenciales, se fue hacia uno de los muros de las instalaciones de Osasuna -el colindante con el campo de entrenamiento de los porteros- y realizó un boquete.
Los jugadores y técnicos fueron llegando como pudieron -algún empleado hizo varios viajes en un vehículo todoterreno para llevar hasta Tajonar a los más impedidos para hacerlo-, pero como durante la mañana las dificultades de acceso fueron creciendo, incluso se llegó a plantear cambiar de localización la conferencia de prensa de Camacho y también el horario. Finalmente, no fue necesario el cambio de planes. "Lo hemos encajado bien. Hemos echado unas risas y no ha habido muchos problemas", resumió Camacho la mañana bajo la nieve.