El día prometía, no era para menos, el SuperBarça del 5-0 visitaba el Reyno, así que mis amigos y yo habíamos decidido celebrar el evento con un gorrín bien tostadico. No puede haber un plan mejor para un sábado, pero a las 11.00 saltaban todas las alarmas y la indignación se iba apoderando de todos nosotros. Tras mucha incertidumbre a las 20.00 allí estábamos todos como un clavo, todos salvo el Barça, que todavía no había llegado. Por megafonía Osasuna informaba de que el partido comenzaría a las 20.45 y así fue. No reproduciré aquí cómo fue recibido el equipo de Guardiola por nuestra parte, sólo comentaré que se les llamó de todo menos bonitos y que no fuimos los únicos sino que fue un clamor generalizado. El Reyno desprendía un calor infernal, Osasuna comenzó el partido muy enchufado e incluso parecía que cumpliría las palabras de Ricardo y su "Yes we can". Mis amigos iban perdiendo la voz poco a poco de tanto animar a los rojos e increpar a los culés y Xuco iba cantando todos los córners como en cada partido que apuesta, pero esto sólo duró 26 minutos hasta que marcó el Barça. El Reyno enmudeció, mis amigos ya no comentaban nada e incluso Xuco perdió la cuenta. El gol cayó como un mazazo, exactamente igual que el segundo y el tercero, y es que, como bien comentaba mi amigo Javas: "Contra la calidad y la velocidad de este equipo no se puede luchar".