Por comodidad de señoritos malcriados (si no voy en avión, no viajo); por el mal recuerdo de aquel disparatado desplazamiento en autobús hasta Milán que quizás le costó una Liga de Campeones; o por pura prepotencia (la Federación no se atreverá a darme por perdido el partido), Pep Guardiola hizo todo lo que pudo para que su equipo no se desplazara en tren y/o autobús a jugar ayer en Pamplona (481 kilómetros), hasta que alguien le llamó al orden y le recordó que una incomparecencia injustificada se castiga con la derrota.
Y ese alguien lo tuvo fácil, porque le bastó con citar todos los esfuerzos que los equipos de varios deportes estaban realizando para cumplir sus respectivos calendarios. Esta lista no es exhaustiva, pero sí significativa:
- El Sporting renunció al entrenamiento de ayer para viajar precisamente a Barcelona (877 kilómetros) para jugar hoy contra el Espanyol. Saliendo a la misma hora que lo hizo el equipo de Preciado, el Barça habría llegado a Pamplona a comer.
- El Racing viajó ayer por carretera hasta Madrid y en AVE desde Madrid a Málaga: 987 kilómetros. Once horas de viaje. Alguno de sus jugadores se mostraba ayer por la mañana "alucinado" con la decisión inicial del Barça de no viajar a Pamplona.
- El Sevilla se desplazó ayer hasta Ciudad Real en AVE, y desde allí a Villarreal en autobús, para un total de 714 kilómetros.
- El Hércules se ha mostrado dispuesto a pegarse hoy un auténtico palizón de viaje en autobús hasta La Coruña (1.018 kilómetros), para jugar mañana ante el Dépor si no puede viajar hoy en avión.
- El Zaragoza viajó en AVE hasta Málaga, y de allí en autobús hasta Almería (792 kilómetros).
- El Caja Laboral Baskonia de baloncesto viajó ayer en AVE a Sevilla (823 kilómetros) para jugar hoy contra el Cajasol.
- El CAI Zaragoza de baloncesto va a hacer lo posible por jugar su partido de hoy en Menorca, que la Liga ACB ha retrasado hasta las 19.00 horas para darle más margen al club maño, que viajó ayer en AVE hasta Barcelona y hoy intentará volar en avión a Mahón.
- El Kiel alemán de balonmano fletó un vuelo chárter hasta Toulouse y cubrió en autobús los 394 kilómetros desde dicha ciudad francesa hasta Barcelona para jugar hoy su partido de Liga de Campeones.
- Más suerte tuvieron con sus respectivos señalamientos el Atlético de Madrid -jugó ayer ante el Levante y se desplazó en AVE- o el Barça de baloncesto, que juega hoy en Madrid y viajó ayer en AVE.
la verdadera fuerza mayor
Mar o Centroeuropa
Por supuesto, este fin de semana sí que ha habido partidos suspendidos. Pero en ningún caso por no poder hacer un viaje por tierra de menos de 500 kilómetros ni por excusas tan lamentables como esa que argumenta el Barça de que AENA le había garantizado viajar ayer por la mañana en avión a Pamplona.
Los dos motivos de suspensión fueron la imposibilidad de saltarse el mar y las grandes distancias con Centroeuropa. Por ejemplo:
- El San Petersburgo de balonmano no pudo desplazarse a Ciudad Real a jugar hoy su partido de Liga de Campeones. El equipo ruso lo intentó, pero sólo pudo llegar hasta Múnich.
- El Granada de Segunda no encontró manera de viajar a tiempo a jugar hoy en Tenerife.
- El Melilla de Segunda B no pudo desplazarse a jugar ayer a la provincia de Almería para jugar en el campo del Polideportivo Ejido.
Y una nota casi cómica: el Gran Canaria de baloncesto viajó el viernes a Bilbao en uno de los últimos vuelos previos al inicio de la huelga salvaje de los controladores aéreos, pero sus maletas no viajaron con la expedición del equipo, por lo que los canarios tuvieron que jugar contra el Bilbao Basket con la segunda equipación del equipo vizcaíno y, aún más problemático, con zapatillas prestadas.
En suma: todos los equipos menos uno han hecho todo lo posible -renunciando incluso a entrenamientos y realizando viajes de muchas horas- para cumplir con sus compromisos, mientras que el FC Barcelona intentó ahorrarse el viaje por tierra, cuando era obvio que era el único posible; sólo a la fuerza accedió a hacer un viaje relativamente cómodo y corto; llegó tarde (¿le caerá una buena multa por ello?); y le echó la culpa a la Federación Española de Fútbol y hasta a AENA, que no tenía ayer otra cosa que hacer que preocuparse del vuelo chárter del Barça. Y aún se quejaba de que se le criticara.