Enviado Especial

valencia. En partidos como el de ayer a los jugadores les resulta muy complicado explicar cómo es posible que cambien tanto de una parte a otra, porque si en los primeros 45 minutos encajaron tres goles sin enterarse, tras la reanudación se llevaron por delante a los valencianistas hasta ser capaces de enjuagar una diferencia de dos goles y acabar encerrando al rival en su madriguera pidiendo la hora. Por muy poco no se llevaron la victoria, pero el punto conseguido ante un rival exigente dejó a toda la expedición rojilla con unas excelentes sensaciones, sobre todo cuando les esperaban un montón de horas de camino en autobús hasta Pamplona.

No es nada fácil anotar tres goles fuera de casa y menos en un campo tradicionalmente adverso para los navarros, pero está visto que este equipo es capaz de dar lo peor y lo mejor como si nada. Y aunque la mejoría de la segunda mitad fue responsabilidad de todo el equipo, no cabe duda de que la participación de Carlos Aranda resultó decisiva. El malagueño, que acaba de salir de una lesión, lo vio de la siguiente manera. "Creo que el revulsivo ha sido el equipo, todo el mundo ha trabajado bien, estamos muy contentos, necesitamos sacar puntos fuera. El fútbol tiene muchas cosas buenas, nos fuimos con 3-1 al descanso pero el equipo ha sacado la casta que tiene; es un orgullo jugar con estos compañeros porque siempre dan la cara cuando las cosas se ponen difíciles".

Sobre su actuación personal el delantero comentó que "siempre que marcas goles te vas más contento, pero el mérito es de todo el equipo. El gol ha venido después de un montón de rechaces y he tenido fortuna de que entrara, pero me quedo con el trabajo de todos y las fuerzas que sacó el equipo para darle la vuelta al resultado".

Cuando anotó el gol que ponía el 3-3 definitivo salió disparado hacia su banquillo, donde no paró de abrazarse con sus compañeros, aunque quiso dedicar su tanto a una persona que no viste de corto. "Se lo he dedicado a todo el banquillo, pero sobre todo a Iñaki Ibáñez. Es una persona que siempre está para lo bueno y para lo malo, pero sobre todo para esto segundo, que siempre está con nosotros. Había hablado con él antes del partido, sabía que había jugado aquí, y se lo he dedicado. Se lo merece, gracias a él estamos mucho mejor, nos hace la vida muy fácil y conmigo se ha portado muy bien".

Soriano, como es habitual en él, fue de los más rápidos en abandonar el vestuario tras el partido y analizó lo sucedido con precisión. "El empate, visto lo que se ha visto, se ha quedado corto. En la primera parte el Valencia con muy poco nos hizo tres goles, pero no hemos perdido la fe y nos hemos ido arriba. Este punto nos va a venir muy bien para afrontar el siguiente partido con un poco de más tranquilidad".

la victoria estuvo cerca Y eso que el cabezazo que Leka mandó de palo a palo y la última jugada entre Juanfran y Lolo casi suponen el cuarto gol, pero no llegó y el equipo se tuvo que conformar con un punto que sabe bueno, pero que al aragonés le dejó un cierto sabor amargo. "La verdad es que hemos podido ganar en esas dos jugadas, pero creo que el empate es justo visto el partido en su conjunto. Este es un campo difícil y sumamos fuera de casa que para Osasuna es importante".

Pandiani poco a poco va cogiendo el ritmo que exige la competición y aunque ayer no tuvo una intervención decisiva en el empate, se fue satisfecho como un chaval con un balón nuevo. "Estamos contentos con el empate, el equipo ha hecho una gran segunda parte, con sacrificio y buen juego".

Pese al empate, el uruguayo se refirió a la transformación que sufrió el equipo tras volver del descanso. "Ellos no nos han llegado en toda la segunda parte. Sabíamos que tenía que ser así tras los errores de la primera mitad, sobre todo en las jugadas a balón parado, donde en teoría tenemos que ser más fuertes. El equipo lo hizo muy bien en la segunda parte, pero en la primera hemos encajado tres goles sin que el rival apenas hiciera nada. Te quedas con cara de tonto, pero el equipo no bajó los brazos y siguió creyendo. Después de lo que hemos sufrido, el empate es muy meritorio".

Antes de responder a las preguntas de los periodistas, Ricardo mantuvo una larga charla con su colega César, el portero más veterano de la Liga, que no tuvo un feliz regreso tras perderse varios partidos por lesión. "Para nosotros el partido ha acabado muy bien. Te vas al descanso perdiendo 3-1 y se te queda muy mal cuerpo, piensas en mil cosas, pero esta es de las pocas veces que he remontado dos goles fuera de casa. La jugada de los dos palos, la última jugada de Lolo. pero mira, esto da moral y confianza al equipo. Seguimos ahí".