pamplona. Se ríe cuando se le pregunta si cuando le hablaron de lo que se iba a encontrar en Zaragoza a lo mejor fueron demasiado optimistas con lo que ha encontrado al llegar, pero él está acostumbrado a los retos. No pierde la calma y eso que su equipo ocupa el último puesto en la tabla con una sola victoria en quince partidos, pero cree que hay tiempo para salir de la quema.

¿Cómo se concretó su fichaje por el Real Zaragoza cuando casi todo el mundo en el verano le situaba en un equipo de la Premier inglesa?

Después del Mundial de Sudáfrica me encontraba por China y Vietnam cuando recibí una llamada del presidente Agapito. Le dije que iba a Madrid, quedamos y en cinco minutos, como es habitual en mí, lo arreglamos. Si hay interés las cosas se solucionan fácilmente.

Tenía claro que después de la selección se volvía a Europa.

Sí, y las opciones eran España o Inglaterra. Estuve en Liverpool, donde estudia mi hijo, pero allí no había mercado y España era una Liga que me conoce y a la que yo conozco. Fue más fácil. El Zaragoza fue el primero que me llamó y yo estoy agradecido con ellos.

Es de suponer que antes de fichar por el Real Zaragoza le hablaron de las dificultades por las que atravesaba el equipo, ¿cree que fueron muy optimistas a la vista de lo que se ha encontrado al llegar?

(Duda) Todos los equipos tienen su problemática. Los hay que quieren ser campeón, los que quieren sacar jugadores de la cantera, los que quieren jugar en Europa o los que sólo quieren mantenerse. Me senté con Agapito y me comentó que el único objetivo, a la las alturas del campeonato que estábamos, era la permanencia. Le dije que quería ver la plantilla, me ofreció en ese momento varios fichajes para diciembre pero yo le dije que prefería esperar. Ahora ya llevo un mes y creo que el grupo es reducido. Tengo 22 fichas, pero sólo son útiles 21 porque Uche lleva seis meses lesionado.

La temporada pasado el club maño se vio obligado a acudir al mercado de invierno, donde ficharon a un montón de jugadores, ¿piensa que les va a ocurrir lo mismo ahora?

La fórmula funcionó. Hubo cambio de entrenador en diciembre, se trajeron siete fichajes y se dio la vuelta al asunto. Ahora estamos en una situación parecida, pero aquí la única fórmula es el trabajo porque nadie te garantiza que fichando a 1 o a 17 te traigan la solución. De momento me apaño con lo que tengo, que es bastante, y con un par de chicos del filial iremos tirando. Hay tiempo, porque con un par de buenos resultados nos enganchamos de nuevo a la Liga. Faltan más de 20 partidos y hay tiempo suficiente.

¿Cómo percibe que el zaragocismo vive de colista, sobre todo pensando que hasta no hace mucho era un club acostumbrado a ganar títulos nacionales o internacionales?

La gente en la calle está animadilla, dicen que esta no es la situación del Zaragoza, que hay que sacar puntos, que han sufrido mucho estos años pero que están con el equipo. Me manifiestan mucha confianza en el equipo y en mi persona; eso me deja tranquilo. La grada, los medios de comunicación, el famoso entorno, todo el mundo está esperando porque nos espera un mes de enero muy importante. Habrá que ver el mercado y luego tenemos cuatro partidos, tres de ellos en casa.

¿Piensa que esa historia brillante del Zaragoza es un hándicap para afrontar la realidad de un equipo que en la última década ha estado subiendo y bajando de Primera?

Es verdad que tienen un par de descensos en los últimos años, pero con buenos planteles, con gente de calidad. Pasaron cosas ilógicas, con un equipo que aspiraba a UEFA, como les pasó en su último descenso, que jugaron en competiciones europeas. Pero esta temporada, a diferencia de las dos anteriores, el equipo tiene déficit de puntos desde el principio, por lo que el objetivo está claro también. Ese es el chip, lograr la permanencia, y eso se consigue con uñas y dientes. Es lo que vamos a hacer.

¿Hay muchas diferencias entre ser colista en Pamplona y en Zaragoza?

Lo digo con mucho orgullo, pero que recuerde, nunca, en los cuatro años, estuve de colista con Osasuna. En el primer año estuvimos por ahí abajo, pero muy poquito. Tuvimos buenas primeras vueltas y luego se nos acababa el gas, aunque en la última aguantó más, el equipo rompió y se metió en Champions. Osasuna siempre ha sido un equipo diseñado para no descender y a eso jugábamos. Me da la sensación que en Zaragoza ahora piensan igual.

El público de la Romareda tiene fama de exigente, no de poner fáciles las cosas al equipo, ¿lo ha notado?

No, realmente no. En los dos partidos como local, ante Villarreal y Real Madrid, dos rivales complicados y nosotros en un momento difícil, la Romareda lo entendió. La prueba de fuego será en enero, pero la presión al entrenador siempre existe, de la prensa, de los aficionados, pero eso va en el sueldo. Hay que entenderlo así, sea en Pamplona o Zaragoza.

Dicen de usted que es un excelente motivador, que es un principal virtud; ¿está de acuerdo o cree que es un tópico?

Pienso que son tópicos, que nos encasillan ahí y tira para adelante. Los entrenadores tenemos virtudes y defectos, algunos se ven más que otros. Creo sinceramente que los entrenadores hoy en día debemos dominar las facetas relacionadas con la conducta humana, pero si sólo fuera una cuestión de motivación los presidentes ficharían a un psicólogo; si sólo fuera cuestión de pizarra traerían al mejor teórico de este deporte; o al mejor preparador físico si se tratara exclusivamente de correr y correr. Es un poco de todo, unas facetas puedes dominarlas mejor que otras, pero si los jugadores quieren, todo sale adelante.

¿En qué le ha cambiado Aguirre haber entrenado antes a Osasuna y Atlético, y ahora al Zaragoza?

Cuando aterricé hace ochos años por aquí no conocía la Liga española como la conozco hoy, no tenía ni las canas ni los kilos (de peso, precisa) que tengo hoy en día. Tengo más experiencia, controlo mejor mis emociones, el trato con los medios de comunicación, mi léxico, mi trato con los jugadores. Es un aprendizaje permanente desde que llegué en 2002. No soy el mismo, todavía tengo un montón de defectos para corregir.

¿Le dolió ser despedido del Atleti?

Fue la primera vez que me pasó en la carrera. Había entrenado antes a cinco equipos distintos y no había sucedido. Fue una experiencia nueva, de la que he aprendido mucho, y espero que no se repita porque me gusta empezar proyectos y terminarlos. Estuve casi 3 temporadas en el Atlético, que no es poco, pero es ley de vida. Creo que Camacho dijo un día que un entrenador no es entrenador hasta que le destituyen dos veces; a mí me falta otra.