Síguenos en redes sociales:

Fiesta de fin de año

Osasuna quiere terminar 2010 sumando un triunfo que le ratifique en la zona cómodaCamacho recupera a Damiá, pero no enseña el equipo titular para medirse a un necesitado Zaragoza

Fiesta de fin de añoMikel Saiz

pamplona. Osasuna llega al partido de esta tarde con el suficiente impulso como para que no se le escapen los puntos. El equipo de Camacho vuelve a esgrimir su condición de local, hecho de valor incalculable una vez pasado el mal trago de la visita del Barcelona (0-3), y regresa además a su terreno tras haber obtenido un punto en el campo del Valencia, después de haber completado una reacción fantástica en el segundo tiempo, ofreciendo vigor y rebeldía ante los acontecimientos el peso de los errores a balón parado en forma de goles que incluso le llevó a perseguir el triunfo en los últimos lances. Osasuna quiere continuar con su paso firme en el Reyno de Navarra en un encuentro de rivalidad regional, en el que prontó se notará un evidente aumento de la intensidad y en el que los puntos resultan vitales para objetivos bien distintos. Camacho y los suyos quieren completar una cuenta estupenda y alcanzar los 19 puntos a falta aún de tres jornadas para la conclusión. El Zaragoza quiere lo que sea uno, tres puntos, simplemente para no languidecer en el último puesto de la clasificación. Los rojillos atacan tres puntos para lograr la tranquilidad y este asunto debería ser suficiente motivación para el partido. Dar una nueva satisfacción a la afición, que se ha acostumbrado a ver ganar a los suyos de todos los modos y con distintas rentas, también se plantea como, más que un estímulo añadido, una bonita obligación. Conseguir cuatro puntos en estos cuatro encuentros de la fase complicada del campeonato tras jugar con Athletic, Barcelona, Valencia y ahora Zaragoza supondría pasar con nota el trance. un equipo para especular Camacho se limitó ayer a recuperar a Damiá para la convocatoria y a dejar en el aire las opciones para la alineación. En el entrenamiento de ayer, el técnico optó por mezclar a sus jugadores sin ofrecer un once definido y sí sugirió después con sus palabras en la conferencia de prensa, que las oportunidades de algunos están condicionadas por sus problemas físicos. Sobre Damiá, dijo que "acaba de salir de una lesión y todavía no está en plenitud física"; mientras que acerca de Aranda, el dinamitador del partido en Valencia, advirtió que "no sé si estará para 70 u 80 minutos del tirón o si será mejor que juegue los segundos 45. Hay que tener en cuenta que ha tenido molestias durante la semana". Ayer no se vio con claridad la participación de Damiá esta tarde, pero sí resultó más claro que Aranda quizás sea un elemento con más profundidad de acción en un periodo corto de juego. Lekic, otro que soltó buenas sensaciones durante el rato que jugó en Valencia, probablemente dispondrá de minutos desde el principio para agradar a una grada que ya tiene entregada. El resto del equipo que empató en Valencia, sobre todo por el estimulante segundo tiempo, parece que no experimentará muchas variantes. Uno de los onces más probables para hoy es el formado por Ricardo; Damiá, Sergio, Miguel Flaño, Monreal; Nekounam, Vadócz; Juanfran, Soriano, Masoud; y Lekic. cambios obligados para aguirre Javier Aguirre ha viajado con todos los jugadores del primer equipo hasta Pamplona, probablemente buscando la cohesión del grupo que, con el tiempo, le entregue el rendimiento que le guste a él. El preparador mexicano busca su primera victoria, la segunda de la temporada para el Zaragoza. En esta ocasión también habrá modificaciones con respecto al último partido disputado contra el Real Madrid, los obligados por sanción, como los de Gabi y del defensa italiano Maurizio Lanzaro, y también las dudas de Edmilson o Pinter y de Sinama Pongolle o Marco Pérez. Aunque las opciones principales son para el centrocampista brasileño y el atacante francés. En el caso de los sancionados, sus puestos serán ocupados por el argentino Leo Ponzio y por el italiano Matteo Contini. A pesar de las dudas, Aguirre utilizará su sistema, el 4-1-4-1, con una apreciable presencia de hombres en el centro del campo y no tanta artillería en los últimos metros. Entre otras cosas, porque su plantilla no da para mucho más.