Más calma que en otros años
Los encuentros entre Osasuna y Zaragoza suelen ser muy calientes, pero el de ayer fue bastante más tranquilo. Sólo hubo un altercado sin detenidos antes del encuentro.
los partidos entre Osasuna y Zaragoza suelen ser muy calientes. En el encuentro de ayer no fue de los más problemáticos, aunque antes del encuentro sí que se registró algún conato de encontronazo.
Un amplio despliegue policial esperaba a los aficionados más peligrosos aragoneses. En principio ningún hincha ultra de Ligallos había pedido entradas, pero, a última hora, sí que vinieron a Pamplona un grupo de 32 personas que, de camino al campo, provocaron algún pequeño altercado y lanzamiento de objetos en las cercanías de un bar. La policía abordó al grupo y lo llevó hasta el Reyno de Navarra evitando que produjesen más problemas.
Una vez dentro del estadio y ya con los aficionados maños controlados por parte de los 116 policías y de los 76 miembros de seguridad, la afición rojilla comenzó a animar a los suyos, a la vez que mandaba a algún recadito verbal a los visitantes en forma de insulto.
Después del primer arreón rojillo llenó de ocasiones y córners, la hinchada de Osasuna se acordó de los rumores que habían salido esta semana y entonó un alto "Juanfran quédate" para mostrarle al extremo de Crevillente el cariño que le procesa la grada navarra.
Durante toda la primera parte, se oyeron los continuos "uys" de las ocasiones falladas por parte de los arietes de Osasuna en uno de los nueves córners que lanzaron los rojillos. Eso calentó a la grada, que animaba con ardor a los suyos para que lograsen un tanto que no llegó nunca.
Mateu lahoz coge protagonismo En la segunda parte, las ocasiones se evaporaron, como el juego de Osasuna. Pero entonces, cuando parecía que la grada podía contagiarse del frío reinante, apareció otro protagonista que volvió a calentar el ambiente: el árbitro del partido Mateu Lahoz.
El colegiado del encuentro decidió hacerse el protagonista del encuentro. Primero decidió negarle a Masoud dos faltas discutibles en la banda izquierda. Luego, otra a Monreal y una a Aranda dentro del área, esta la más dudosa. Encima, todos los contactos de jugadores de Zaragoza en los balones aéreos no eran señalados como faltas, al revés, alguna hasta cayó a favor del lado maño. Pero la que realmente incendió monumentalmente a la hinchada fue una jugada en el minuto 78 en la que Masoud se quedaba sólo ante Leo Franco, entonces el lateral derecho Diogo se resbaló y derribó a Masoud claramente. Era el último jugador, pero el colegiado decidió no señalar ni siquiera falta, algo que provocó algunos pañuelos y bolsas en la grada.
El encuentro se acabó sin más incidentes, ni en el campo ni fuera de él. Un partido bastante más tranquilo que en años atrás.