pamplona. Para que luego digan que no hay diferencias entre un empate y otro, porque si el lunes pasado en Mestalla los jugadores rojillos lo festejaron a lo grande tras remontar dos goles a todo un Valencia en su estadio, ayer fue todo lo contrario y fueron abandonando el vestuario con la sensación de haberse dejado dos puntos por el camino. Les supo mal no ganar al colista, sobre todo porque el Real Zaragoza tuvo suerte en la primera mitad de no encajar algún gol en las innumerables ocasiones que los de Camacho crearon en un arranque de lo más prometedor, pero que se quedó ahí. No hubo regalo navideño para un equipo que acudía a este partido con las ganas que siempre acompaña a un choque de rivalidad; y confiado de las buenas sensaciones dejadas en Valencia, aunque ayer se encontró con un rival atrincherado en su campo que nunca quiso lanzarse a por la victoria.
Y cuando no se gana pero se ha estado tan cerca los jugadores suelen ser muy parcos en palabras, escuetos, como si les doliera recordar la oportunidad dejada escapar para colocarse en la parte tranquila de la tabla. De momento no hay preocupación, pero el descenso sigue estando ahí cerca.
El primero en salir fue un ex zaragocista, Sergio, que a punto estuvo de batir de cabeza a Leo Franco en la primera mitad, pero su remate fue rechazado acrobáticamente por el portero argentino. "Ha sido una pena sobre todo después de los primeros 25 minutos que hemos tenido. Saques de esquina, remates, centros, de todo, pero no hemos podido meter un gol y ellos se conformaban con el punto".
el rival, a defender Ofensivamente el Real Zaragoza fue un cero a la izquierda, pero es que según Sergio "el miedo a perder les ha hecho jugar sí. Quieren sumar, ellos sabrán si les compensa. En la segunda parte el Zaragoza ha hecho una variación, ha metido a Jorge López y nos han creado alguna dificultad más entre líneas. No hemos tenido el empuje suficiente, no hemos creado el juego tan claro como para llevarnos la victoria ". Pese a que Osasuna lleva cuatro partidos sin ganar, el asturiano está tranquilo. "Seguimos estando en mitad de la tabla, estamos fuera de descenso, falta un partido menos y ahora a disfrutar de las navidades" y sobre el árbitro ya se lo veía venir. "No ha sido algo novedoso. Sabíamos desde el primer momento que iba a pitar cosas que no eran, otras que sí. Intentamos que eso no nos sacara del partido, pero ha sido difícil sobre todo en un par de jugadas. La de Masoud y Diogo ha sido clarísima, y aunque el árbitro ha dicho que fue sin querer, a mí me ha sacado una tarjeta por darle sin querer a un rival. Que sea para todos igual".
Nacho Monreal intentó una y otra vez romper el entramado defensivo organizado por Javier Aguirre en el Real Zaragoza, pero sin demasiada fortuna en los balones que colgó al área. Fue el que más enfadado salió del vestuario, disgustado por el encuentro. "El partido ha sido feo en todos los sentidos. Es verdad que en la primera mitad pudimos ponernos por delante, hemos tenido ocasiones, sobre todo de estrategias, pero no ha sido un partido muy vistoso".
Como Sergio, y tal vez porque los dos saben lo que se siente cuando se vive en el pozo de la tabla, Nacho Monreal entiende que el Zaragoza llegara a Pamplona con la única intención de llevarse un punto. "No querían arriesgar y parecía que el empate les venía bien. Se han metido atrás y no hemos sabido jugarles. Era un partido en el que teníamos muchas esperanzas y somos conscientes de que ahora tenemos salidas a campos complicados, pero al menos nos llevamos un puntos que a veces en estos partidos te quedas sin nada".
autocrítica Soriano, además de jugar en el Real Zaragoza, nació en la capital aragonesa, pero sus vínculos emocionales los dejó a un lado en el césped. Peleó y corrió durante los 90 minutos, metió la pierna y no se escondió en ningún momento, aunque no fue posible perforar la portería de Leo Franco y eso que la tuvo en un remate de cabeza que un defensa sacó en la línea. "El Zaragoza ha venido a empatar. No nos han tirado. Hemos tenido las mejores oportunidades en la primera mitad y de la segunda poco se puede señalar. Nos hemos precipitado un poco, hemos querido llegar con rapidez cuando a lo mejor teníamos que haber madurado un poco más las jugadas. El Zaragoza ha hecho su partido, perdiendo el tiempo y rompiendo el ritmo del partido. El árbitro ha sido muy, muy, muy permisivo con ellos".
Por último, Lolo comentó que se sintió extraño en el puesto de medio punta "porque nunca había jugado en ese puesto. He intentado ayudar en todo lo posible, pero nos ha faltado la suerte del gol".