osasuna concluye el año como lo recibió: empatando a cero goles en su estadio. Entonces, con un Real Madrid aspirante al título; ayer, ante un Zaragoza colista y directo competidor en la lucha por la permanencia. El resultado no es el mejor para cerrar balance, pero cuadra con esos cálculos que aconsejan no perder con quien es rival cercano y, de momento, sigue distanciado en la clasificación. Nos deja 2010 con la sensación de haber asistido a un encuentro ya visto en muchas tardes anteriores: dominio, ocasiones claras y exigua cosecha. Con futbolistas que aparecen y desaparecen, otros que cumplen por norma y quienes no acaban de romper a pesar de los años en la casa. Un partido con más sensaciones que certezas, caminando hacia delante como quien completa una travesía del desierto necesaria para retornar a sus orígenes. Así, a grandes rasgos, han sido también estos últimos doce meses: sin apariciones de futbolistas interesantes, sin novedades en los planes de Camacho, estancados por el momento en la renovación de una plantilla que se hace mayor y que paga la edad en forma de lesiones. Con todo, Osasuna sigue siendo un equipo cumplidor y regular. En esa esencia, plasmada en el trabajo y el compromiso, se asientan las esperanza de volver a alcanzar dentro de cinco meses la meta trazada. Así lo indican los números; los rojillos han cerrado el ejercicio con 46 puntos (19 de ahora y 27 del tramo de la temporada anterior); 2009 terminó con 16 puntos en quince jornadas, idéntica cifra recaudada en el mismo periodo de este curso. Por ahí, por los números, al equipo de Camacho le siguen saliendo las cuentas. Asunto bien distinto es el de la imagen que ofrece el grupo. En defensa, la baja de Azpilicueta y el irregular rendimiento de los centrales la ha convertido en una línea más vulnerable. En el medio campo Nekounam sigue sin remontar, Vadócz no ha demostrado que pueda ser titular, Soriano ha terminado maniobrando por detrás del único delantero y Puñal, el más dinámico, activo y bregador de todos, ha desaparecido de forma incomprensible de la alineación en las dos últimas jornadas. De Lekic sigue sin haber datos, ni buenos ni malos. Lolo llegó como central y ayer acabó como delantero. Sorprendente y a la vez muy revelador del capital que atesora la plantilla. Las lesiones han dejado casi inéditos a dos titulares como Camuñas y Pandiani. Lo mejor lo han ofrecido Ricardo, Monreal y Juanfran, que ya llevan un tiempo por aquí. Si no para preocuparse, la situación es para seguir inquietos y no bajar la guardia. En esta liga por la supervivencia que dirimen nueve o diez equipos ya se sabe que pierden los relajados o los entregados. No parece que sea el caso. Pero 2011, si algo debe traer, es la renovación. Al margen de las cuentas y por mera subsistencia del club.
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