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Suma, pero no sentencia

Suma, pero no sentencia

OSASUNA despidió 2010 con un empate ante el colista de Primera División, un resultado que resume un poco su devenir en esta Liga. Sumó un punto que le sirve para alejar un poco más los puestos de descenso. Esa distancia pasa de tres a cuatro puntos y eso siempre es positivo a unas alturas de la temporada en la que se empieza a definir todo; pero, sin duda, el empate también es un resultado que deja indiferente, que no aclara nada y que no permite asestar ese duro golpe a un rival directo en la lucha por la permanencia. Cuando se ansiaba tanto una victoria, un empate es poco e incluso se puede definir como derrota encubierta. Es un resultado que duele tanto por la fuerte rivalidad existente entre equipos y aficiones como por perder, una vez más, una gran oportunidad para asentarse definitivamente en la zona templada de la clasificación.

Como ya ocurrió en Mestalla a este Osasuna le falta tener más continuidad y más equilibrio durante todo el partido. Le vale de poco o de nada hacer buenas fases de juego y terminar por deteriorar su imagen y el resultado en otras partes del encuentro. Contra el Valencia desperdició todo el primer tiempo, aunque tuvo menor repercusión por su gran reacción del segundo tiempo que le permitió igualar un 3-1 en contra en un estadio maldito. Ayer fue al revés y en casa, y eso duele bastante más. Osasuna realizó una gran primera parte, dominando, controlando, presionando arriba al rival y no permitiéndole al contrario salir de su propio campo. Para que esa superioridad y esa mayor posesión de balón se hubiese transformado en victoria sólo le faltó, que es mucho decir, hacer gol. Lo mereció porque creó ocasiones, tuvo llegada y Masoud supo poner buenos balones en el área en córners y faltas; pero Osasuna estuvo carente de puntería y efectividad y se fue al descanso con un injusto empate a cero. En la reanudación, el Zaragoza salió a lo suyo, es decir, a no hacer nada, a ver pasar el tiempo intentando evitar cualquier problema en su poblada zaga. En definitiva, jugó a ser una isla defensiva, sin ningún atisbo ofensivo. Pero Osasuna no supo aprovecharlo porque en el segundo tiempo mostró su cara más apática. Jugó frío, sin pasión, sin carácter, sin chispa ni agresividad, y eso le permitió al Zaragoza estar incluso cómodo sobre el terreno de juego. Mejoró con los cambios introducidos, sobre todo por la salida de un combativo Aranda. Sin embargo, Camacho no acertó en colocar a Lolo en una extraña posición de mediapunta cuando el equipo estaba necesitando otro tipo de revulsivo y otro jugador diferente para desatascar su equipo maltrecho ataque. Osasuna sólo ofreció en este periodo demasiadas prisas, desprotegiendo peligrosamente su defensa.

Al final no pasó nada ni para bien ni para mal, y Osasuna pudo despedir 2010 con un empate y 17 puntos en su casillero. Ahora llega el tiempo de la reflexión para intentar ajustar un poco más una plantilla con déficit en futbolistas de banda y en jugadores diferentes de creación con capacidad de gol. Un reajuste que nunca puede pasar por el traspaso en invierno de jugadores importantes como Juanfran o Monreal, ya que si ahora hay problemas, con la venta de futbolistas relevantes los contratiempos se podrían incrementar de forma importante y afectar al futuro del equipo y del club.