pamplona. A diferencia de lo que ocurre por ejemplo con la clase política, cuya actividad -más o menos útil- a lo largo de un año puede analizarse con relativa exactitud, con los equipos de fútbol el asunto es bastante más complicado. Y no sólo porque a lo largo de estos últimos 12 meses los equipos han terminado una temporada y han comenzado otra, lo que impide englobar en su conjunto el balance completo del año, sino también porque las plantillas son diferentes, y por tanto, exigen un análisis por separado.

Hecha la puntualización, los datos indican que Osasuna, en el segundo año completo de José Antonio Camacho como entrenador, ha disputado en estos doce meses 45 oficiales: 39 de Liga (23 correspondientes a la temporada 2009-10 y 16 de la actual) y 6 de Copa (4 en la anterior y 2 en ésta). Con un balance de 11 partidos ligueros ganados, 11 empatados y 17 perdidos, Osasuna logró en este periodo 38 goles a favor en Liga y encajó 47.

Pero más allá de los fríos datos estadísticos que deja el año que está a punto de marcharse -que con más detalle pueden ser analizados en el gráfico que acompaña a esta información- hay dos hechos claves que han marcado el devenir de Osasuna por 2010.

El primero es la fortaleza demostrada en casa, donde los rojillos sólo han perdido dos encuentros en el Reyno en todo el año. El Racing de Santander, que en la temporada pasada venció 1-3 en la jornada 27ª, y el Barcelona, el pasado 4 de diciembre, han sido los dos únicos rivales capaces de llevarse los tres puntos de Pamplona. Osasuna concluye el año en el Reyno de Navarra con un balance de 9 ganados, 9 empatados y 2 derrotas en partidos de Liga (12 de la campaña pasada y 8 de la actual).

Para entender cómo es posible que los rojillos, con estos excelentes registros en su estadio, nunca han sido capaces de engancharse a la parte alta de la tabla hay que acudir al segundo elemento decisivo que ha dejado el año para Osasuna. Y es que frente a la fortaleza en casa, los rojillos han mostrado el mismo nivel de fragilidad fuera de su estadio, donde en todo el año sólo han sido capaces de obtener dos triunfos (los dos en partidos de la temporada pasada) y dos empates (los dos en la presente campaña).

Más que nunca, Osasuna ha llevado a su máxima expresión el axioma futbolístico de que la salvación se logra en casa y ha demostrado que con eso es más que suficiente para transitar tranquilamente por el campeonato. De hecho, Osasuna estuvo cómodamente posicionado en la tabla desde enero hasta el final de la Liga; y el 5 de mayo, dos jornadas antes del acabar, ya tenía la permanencia asegurada. En la actual campaña, salvo en dos jornadas iniciales, Osasuna siempre ha estado alejado de los puestos de descenso.

temporada 2010-11

Fuerza en casa y final tranquilo

Osasuna comenzó 2010 situado en el puesto 12º y aguardando la siempre temible presencia en Pamplona del Real Madrid liderado por Cristiano Ronaldo, de visita por primera vez en su vida al Reyno de Navarra. No lo olvidará, seguro. El caluroso recibimiento que tuvo en el aeropuerto contrastó con lo que luego se vio en el estadio, donde la grada se cebó con el portugués con un sinfín de cánticos e insultos que los medios de comunicación madrileños se encargaron de sobredimensionar convenientemente. El partido, que acabó sin goles, sirvió para confirmar la fortaleza que el equipo ya había dejado ver ante el Barça, y que a la postre ha resultado decisivo para que Osasuna siempre se encuentre a distancia de los puestos de descenso.

Resulta paradójico que los dos únicos triunfos a domicilio llegaran en dos partidos consecutivos en enero, un mes que resultó fundamental en el transcurrir de la temporada. Hubo cinco partidos ese mes y tras el empate con los blancos, Osasuna perdió en Riazor, pero ahí se produjo el punto de inflexión después de la rajada de Camacho poniendo en duda su capacidad para motivar a sus jugadores. Fue mano de santo porque los rojillos ganaron los siguientes cuatro encuentros: en casa ante el Espanyol, en sus visitas a Xerez (1-2) y Villarreal (0-2); y en el regreso al Reyno contra el Tenerife (1-0).

Con el botín de puntos cosechados se logró un colchón suficiente como para ir tirando por el campeonato sin pasar ningún tipo de agobios, cómodamente ubicados entre el puesto undécimo y el decimoquinto. Entre enero y junio Osasuna ganó en Liga 7 partidos, empató en seis y perdió en 10. Anotó 23 goles a favor (14 en casa y 9 fuera) y encajó 27 (8 en casa y 19 fuera).

temporada 2010-2011

Vidas paralelas

Ni la pretemporada de Osasuna presagiaba nada bueno después de ganar un partido de los ocho disputados en verano, ni el calendario (con dos visitas seguidas a Mallorca y al Bernabéu) era el más favorable para un comienzo tranquilo, así que los rojillos, que no pasaron del empate en el partido inaugural de la Liga en el Reyno ante el Almería, se colocaron en el puesto 18º tras regresar del partido ante el Real Madrid que acabó 1-0.

Al margen de los resultados, el equipo ya comenzaba a dar muestras de falta de credibilidad cuando jugaba de visitante, como se pudo demostrar en esos dos partidos fiera donde Osasuna apenas hizo nada en ataque. Y con ese panorama llegó la Real Sociedad a Pamplona en la cuarta jornada, en un partido en el que comenzaron a sentirse las primeras urgencias.

Los de Camacho solventaron sin muchas dificultades el choque ante los guipuzcoanos (pese al susto que supuso el gol inicial de Tamudo), pero cayeron al siguiente encuentro en Cornellá. El Levante se llevó un inmerecido punto de Pamplona en la sexta jornada, pero en la siguiente los rojillos lograron en Riazor el primer punto a domicilio de la temporada, aunque hicieron méritos de sobra para lograr los 3.

Desde entonces Osasuna ha estado alternando buenos partidos en casa, donde se ha ganado con rotundidad a Málaga y Hércules (ambos por 3-0) y al Sporting (1-0), pero fuera del Reyno, como sucedió al final de la temporada pasada, los rojillos se han mostrado incapaces de lograr un triunfo.

Las abultadas derrotas cosechadas ante el Racing (4-1) y Atlético de Madrid (3-0), aunque dejaron serias dudas sobre el funcionamiento del equipo, no afectaron al bloque, que en las posteriores salidas mostró una cara bien diferente. Ya se pudo comprobar en San Mamés, donde un gol en el descuento de Gurpegui tras un saque de esquina impidió a los rojillos sumar un merecido punto, pero la confirmación llegó en el campo del Valencia, donde Osasuna, tras irse al descanso con el marcador 3-1 en contra, logró empatar a tres con los locales encerrados y suspirando por el pitido final.

La visita del Barcelona a principios de diciembre sirvió para comprobar que hoy por hoy es un equipo inaccesible para casi todos, y aunque el colegiado pudo haber pitado un claro derribo a Juanfran con el marcador 0-0, la demostración que hizo en el Reyno un Barça lanzado fue demasiado contundente.

Lo peor del choque ocurrió antes, con el injustificable retraso de la expedición barcelonista que obligó a comenzar el partido 45 minutos más tarde. Menos mal que el presidente de Osasuna, Patxi Izco, no cedió a las presiones y el partido se tuvo que jugar pese a los deseos de Guardiola de retrasarlo para que sus jugadores pudieran trasladarse a Pamplona en avión en vez de utilizar el ferrocarril.

El empate del último partido ante el Zaragoza hay que interpretarlo como un tropezón. 2011 tiene ahora la palabra.

PASA A LA PÁGINA SIGUIENTE >

< VIENE DE LA PÁGINA ANTERIOR