Gracia ya ha armado el equipo
Un punto ante un Barcelona que había sumado todo hasta llegar a Pamplona es un logro que rearma de moral y confianza a cualquiera, y más a los equipos y jugadores que deambulan por los bajos fondos de la clasificación. Osasuna sumó ayer ese punto que matemáticamente no pasa de ser un punto, pero que tiene el valor que supone el hecho de haber frenado al imbatible líder de Primera. Un dato y hecho que ya tiene una enorme relevancia por si solo, pero que adquiere aún mayor cotización porque se obtuvo siguiendo la mejoría en el juego que se inició contra el Levante. ¡Quién se hubiese imaginado a principios de octubre que Osasuna iba a sumar cuatro puntos viajando a Málaga y recibiendo al Barça cuando solo había sumado tres en siete jornadas! Pues eso, es un resultado positivo también para los incrédulos de este nuevo equipo de Javi Gracia.
Precisamente, el meritorio empate obtenido ayer es el triunfo del nuevo estilo que está forjando el técnico navarro a este equipo. Después de un mal inicio, Gracia ha logrado armar un equipo que defensivamente tuvo ayer su punto álgido. Es la base en la que siempre cimientan la permanencia los equipos que tienen por Champions seguir un año más en Primera.
Ayer Osasuna pasó la prueba de fuego. Ya lleva dos partidos sin encajar un gol ante dos rivales endiabladamente ofensivos y esa es la prueba del algodón de que Gracia ya ha conseguido su objetivo defensivo. Ahora le hace falta mejorar en ataque y demostrar ante rivales de su Liga (las próximas visitas son del Rayo y Almería), ante contrarios que llegarán a encerrarse más, que la armadura confeccionada sirve tanto para no perder como para ganar.
Ayer, como ya ocurrió en Málaga, las sensaciones son inmejorables en ese sentido y eso que Javi Gracia se vio obligado a improvisar tras la grave lesión de Sisi nada más comenzar el partido, una lesión que le dejó sin jugadores de banda (tampoco estaban Cejudo ni Armenteros). Esa adversidad pasó inadvertida porque Osasuna jugó los 90 minutos concentrado, metido en el partido y defendiendo muy bien, con las líneas juntas, y esperando y presionando al rival en su propio campo, pero sin montar el autobús en su área. Le dejó la posesión al Barcelona (el 73%), pero no solo no le dio espacios atrás, sino que le dejó hacer muy poco. Le incomodó en su juego porque le cerró bien los espacios y porque a Iniesta y Xavi les creó problemas en la creación y Cesc apenas pudo tener protagonismo. Solo tuvieron llegada por las bandas con Adriano y Montoya, pero a estos les falló el último pase. Por eso, el Barcelona no encontró sitio para hacer daño, salvó en dos acciones de Cesc, una de Neymar y otra de Adriano. Ni la salida de Messi le dio fluidez y peligro al ataque azulgrana, porque ayer la defensa rojilla estuvo sobresaliente. Minimizó a las estrellas del equipo catalán. Solo le faltó a Osasuna un poco más de creatividad y algo más de salida y de búsqueda del área rival. Pero fue suficiente por que no hay que olvidar que el Barça tiene jugadores que valen más que toda la plantilla rojilla. Lo que necesita Osasuna es confirmar su buena trayectoria en los próximos encuentros ante rivales de su Liga y mejorar en ataque porque, no hay que olvidar, sigue en los puestos de abajo de la tabla. Está en ello. Eso es lo bueno.