deportes

Un domingo en casa

la suspensión / una jornada sin fútbol no es un hecho inédito en el campeonato, aunque solo la guerra y la huelga de los jugadores hicieron lo que ahora consigue la pandemia

16.03.2020 | 01:44
Las instalaciones de Tajonar, donde entrena Osasuna y juegan varios equipos, cerradas ayer por la mañana.

pamplona – El coronavirus para el deporte. No es el deporte más divertido, quizás, ni tampoco en el que directamente la pasión se ve recompensada con alegrías y satisfacciones; en su vertiente de espectáculo, no es precisamente uno de los más baratos, y se paga sabiendo que lo que se va a ver muchas veces no gustará; sus escenarios no son cómodos, los horarios los han decidido unos locos y en él mandan unos nuevos dueños, los que ponen la tela, la televisión. Sin embargo, es el deporte más popular, en el que los buenos, los ricos y los poderosos no ganan siempre. Quizás porque hay un camino para la subversión se sigue con pasión, tiene aficionados en todas partes y ha creado una estirpe de fieles, los hinchas, que son los irreductibles defensores de sus equipos. Se intentó el juego sin aficionados, como vacuna insensata ante la epidemia, pero se ha terminado en la suspensión de la historia, no se sabe muy bien hasta cuando. Y así es como los acontecimientos has desembocado en un domingo sin fútbol.

En sí, no es algo novedoso porque en el verano se paralizan las competiciones, pero siempre ha habido ligas que andaban de otro modo o torneos que reclamaban su sitio en el calendario tras los campeonatos domésticos. Ahora es otra cosa.

Un domingo cualquiera, por ejemplo el anterior al inicio de este confinamiento de futbolistas e hinchas tras la suspensión del fútbol, estaban programados cinco encuentros de Primera, otros tantos de Segunda, seis de Segunda B en el grupo en el que participan los equipos navarros –el grupo 2– y tres más en Tercera División.

A éstos más próximos hay que unir los de las ligas más poderosas de Europa –Inglaterra, Francia, Alemania e Italia– que en jornada dominical decidían alrededor de media docena cada una de ellas. Es decir, el domingo antes de la crisis del COVID-19, una treintena de partidos de primer nivel de los campeonatos más atractivos se dirimían en jornada dominical. Como para elegir todo lo que se quiera porque la televisión se ha metido en casi todos estos torneos. La tonadilla que dice que "el domingo por la tarde es la mayor de mis aficiones" tenía esa parte de verdad heredada de los tiempos del balompié en blanco y negro.

Algunos precedentes La suspensión de la Liga no es un hecho inédito en la historia del campeonato español en sus 91 años de historia. Sin embargo, excepto por la Guerra Civil, cuando no hubo campeonato durante tres temporadas, entre 1936 y 1939, sí es ésta la primera vez que se tiene que interrumpir por causas de fuerza mayor.

En aquella época, cuando se retomó la liga la temporada 1939-40, se respetaron los descensos y ascensos de la última competición, la 1935-36, cosa que permitió el debut del Celta y del Zaragoza, por sus méritos hechos en 1936, en Primera División. Caso distinto fue el del Oviedo, al que se le reservó una plaza para el curso siguiente dada la imposibilidad de jugar en su estadio, destruido durante la Guerra Civil. Osasuna se jugó esa campaña con el Atlético Aviación seguir en Primera, y perdió. Tuvieron que pasar más de 40 años para ver interrumpida la Liga española, cuando en 1979, un año después de la creación de la AFE, los futbolistas protagonizaron la primera huelga del fútbol español.

 

y se negaron a jugar todo un fin de semana, en marzo, para reivindicar sus derechos ante los clubs y la Federación. La petición les surtió efecto ya que lograron que se mejoraran cuestiones relacionadas con los derechos de retención, entre otros.

No mucho después, en la temporada 1981-82, también por otra huelga de futbolistas, la primera jornada no se disputó y la segunda se jugó con juveniles.

En la temporada 2011-12, la primera jornada no se disputó hasta meses después por culpa del desacuerdo entre la AFE y la LFP por el convenio colectivo y la petición de la patronal para que los clubs se hicieran cargo de una deuda de 50 millones de euros con los futbolistas.

Y aunque las jornadas de fútbol se han ido desnaturalizando porque se colocan los partidos en cadena, empezando el viernes por la noche y a veces terminando los lunes –esto se ha cortado esta temporada–, la magia del fútbol dominical no se cambia por nada, tiene su hueco. El que ocupa ahora el virus y sus designios.