José Weinstein Cayuela / Familiar de Natalio, Santiago y Enrique CAyuela

José Weinstein Cayuela: "El trabajo de Osasuna Memoria es muy importante; lo que vivió nuestra familia representa lo que vivieron otras"

La familia Cayuela sufrió la represión franquista tras el Golpe de 1936 y sus descendientes se muestran agradecidos de que esa historia esté viendo la luz

01.03.2022 | 01:08
José Weinstein Cayuela, con fotos de Natalio, Santiago y el reloj.

Pamplona José Weinstein Cayuela (Santiago de Chile, 13/6/1959) es, entre otras muchas cosas, nieto de Enrique Cayuela, uno de los dos hombres que sobrevivieron a la represión franquista tras el Golpe de 1936 escondido durante medio año en el reloj de la vieja estación de autobuses de Pamplona.

El pasado viernes participó en la presentación en el Senado, en Madrid, del libro de sobre su tío abuelo, Natalio Cayuela, presidente de Osasuna durante dos mandatos (1923-24 y 1928-35) y fusilado en la gran matanza de Valcardera (1936), misma suerte que corrió en Bardenas otro hermano de Natalio, Santiago. Perseguido uno y asesinados los otros por defender ideas diferentes al Régimen, el colectivo Osasuna Memoria ha rescatado del olvido la historia de esta familia, pero también las de otras muchas vinculadas al club navarro.

Lo ha hecho con diversas publicaciones y homenajes populares, el último de ellos el pasado domingo en una sociedad gastronómica del Casco Viejo de Donostia, donde las peñas de Osasuna y Real Sociedad, aprovechando el enfrentamiento liguero de ambos equipos, rindieron tributo a los represaliados rojillos durante la Guerra Civil en presencia de una nutrida representación de los descendientes de Enrique Cayuela encabezada por su nieto, José Weinstein Cayuela, exministro de Cultura de Chile durante la presidencia de Ricardo Lagos y que presenció el encuentro en la grada del Reale Arena, pero que antes hizo balance para este periódico de los actos en los que ha participado en las últimas fechas.

¿Para qué sirven actos como el del pasado viernes en el Senado?

–Para mucho, porque, cuando hay violaciones de los derechos humanos y crímenes como los de mis tíos abuelos Natalio y Santiago, es muy importante que se haga memoria respecto a lo que ocurrió para que no vuelva a repetirse, para que se conozca a plenitud lo que ocurrió. Nosotros en Chile acuñamos mucho la expresión verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición, y esto último solo puede ocurrir si hay una educación y una información sobre las atrocidades cometidas y sobre quiénes sufrieron por ello. Por eso me parece muy importante el trabajo que ha hecho el colectivo de Osasuna Memoria, que ha reivindicado la memoria de nuestra familia, pero también la de otras muchas familias, olvidadas de alguna manera durante todo el periodo del franquismo, pero que después también han tardado mucho tiempo en ser conocidas. Por eso nos ha parecido muy emocionante como familia que, al conmemorarse los 100 años de existencia de Osasuna, hayan surgido todas estas historias olvidadas y silenciadas en las cuales hubo personas muy importantes en la historia del club, como fue el caso de Natalio, dos veces presidente y que llevó al equipo a Primera División, y sin embargo había sido silenciado y olvidado en su rol y en todo lo que le había ocurrido en su vida, incluido el fusilamiento injusto que sufrió.

Se le nota agradecido...

–Sí, aunque lo que más nos ha llamado la atención es que estos gestos de recuperación de memoria los haga un colectivo ligado al fútbol. Lo habitual es que los hagan colectivos ligados a los derechos humanos, universidades, facultades de educación... Sin embargo, lo que hemos visto ha sido un autor improbable, pero lo que ha hecho nos ha llenado de satisfacción. Y adicionalmente también nos ha llamado la atención que dos grupos de distintos equipos de fútbol hagan un homenaje compartido respecto a las víctimas.

¿Es su primera vez en la tierra de sus antepasados?

–No, pero lo que pasó es que, cuando se lanzó por primera vez el libro en agosto del año pasado, vinieron a Pamplona mis dos hermanos y algunos hijos de ellos para acompañar ese primer momento, que fue muy emotivo y que tuvo también una connotación más pública porque en Pamplona les recibieron las autoridades. Después de eso hemos conocido otras actividades que nos han parecido muy importantes para nuestra familia, pero queremos que trasciendan a otras, porque lo que vivió nuestra familia representa lo que vivieron muchas más familias.

Es decir, se trata de un homenaje a la familia Cayuela y también a otras muchas más.

–Sin duda. Nosotros vemos que somos una parte más de los represaliados. Es una historia muy especial la que le tocó vivir a nuestra familia, pero hay muchas otras que también lo vivieron. Por lo tanto, es muy importante que todos esos casos se vayan dando a conocer. De hecho, esta misma historia del reloj la vivieron dos familias, no una sola, ya que en el reloj estaban escondidas dos personas, Ramón Díaz-Delgado y Enrique Cayuela.

¿Han conocido a sus familiares?

–Eso también ha sido lo maravilloso del colectivo Osasuna Memoria, que siempre ha seguido estableciendo redes, pudiendo ubicar a toda la descendencia de Ramón Díaz-Delgado y, en el acto que se hizo el viernes en el Senado, estaba también uno de sus bisnietos. Fue muy emocionante pensar que su bisabuelo y mi abuelo estuvieron escondidos en el reloj y lograron salvar la vida. Ellos pudieron, pero otros no.

Vaya momento.

–Ha sido todo muy emocionante para nosotros. Habíamos vivido siempre toda esta historia desde Chile porque la familia estaba exiliada allí y hemos sido plenamente chilenos, pero siempre teníamos ese conocimiento de la cultura vasca y de nuestros orígenes por nuestra abuela (María Luisa Arzac). Por eso yo decía en el lanzamiento del libro en Madrid que los héroes del libro son los hermanos Cayuela, pero en realidad la heroína es nuestra abuela, porque ella fue quien nos trasmitió el acervo cultural, las comidas, las canciones, el fútbol y también las historias de guerra.

¿Cómo valora estas investigaciones de memoria histórica ligadas al fútbol?

–Es bueno que el fútbol trascienda. El fútbol no puede ser solo un deporte vacío. Es mucho más que eso. Es una identidad, socialización, una educación de los niños para aprender a ganar, a perder y a trabajar en equipo. Y para los lugares es un espacio de identidad y de acción colectiva. Por eso es muy importante que estos colectivos o estas peñas reivindiquen este carácter social, asociativo y comunitario del fútbol. El fútbol puede hacer comunidad, aunque también es cierto que puede convertirse en una pasión desquiciada en la que cual se golpea a las personas.

Todos los homenajes a los represaliados han sido hasta la fecha de índole popular u organizados por las instituciones. ¿Falta la colaboración de los clubes?

–Exactamente. Deben darle espacio a asuntos de la memoria, entender que estos grupos organizados que intentan reivindicar la historia o la acción comunitaria enriquecen el quehacer de un club y del fútbol.

"Cuando hay violaciones de los derechos humanos, es importante la memoria para que no se vuelvan a repetir"

"Nos ha llamado la atención que estos gestos los haga un colectivo ligado al fútbol; le estamos muy agradecidos"

"Hemos sido plenamente chilenos, pero nuestra abuela nos transmitió el acervo cultural vasco"


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