La trayectoria de Raúl Moro en Osasuna ha entrado en una nueva dimensión tras dejar atrás las sombras que nublaron su aterrizaje en Pamplona. El extremo catalán, que recaló en el mercado invernal bajo el aura de ser un fichaje muy importante para Osasuna, ha tenido que transitar por un camino más sinuoso de lo esperado debido a una inoportuna cadena de molestias físicas que frenaron su progresión durante el último mes. Estas dolencias, principalmente de carácter muscular, no solo mermaron su capacidad explosiva, incluso le arrebataron la opción de jugar contra el Girona, sino que también interrumpieron su adaptación al estilo de Lisci. Las sensaciones que ha dejado saliendo desde el banquillo y también en sus entrenamientos en Tajonar son de que el jugador que se esperaba.

El extremo catalán, que llegó en enero con el cartel de revulsivo eléctrico, ha tenido que superar un pequeño calvario de dolencias musculares que frenaron en seco su progresión justo cuando empezaba a asomar la cabeza en el once titular. Esas molestias, que le mantuvieron entre algodones y le restaron esa chispa necesaria en el uno contra uno, son ya cosa del pasado. Las sensaciones que desprende sobre el verde en las últimas jornadas de entrenamiento hablan de un jugador recuperado, no solo en lo físico, sino sobre todo en lo mental.

Tras los meses de enero y febrero dedicados a la asimilación de los automatismos tácticos y al conocimiento de las sinergias con sus nuevos compañeros, el jugador está empezando a soltarse y a mostrar la verticalidad que le caracteriza. Las sensaciones actuales son de una frescura renovada; el miedo a la recaída parece haber desaparecido, permitiéndole ejecutar esos cambios de ritmo y conducciones agresivas que permiten a Osasuna ganar metros con suma facilidad y desbordar en el último tercio del campo.

Con la confianza recuperada y el físico en plenitud, el extremo se posiciona ahora como un factor diferencial para el tramo decisivo de la temporada, aportando esa cuota de imprevisibilidad y descaro que el equipo necesitaba para complementar su solidez habitual, especialmente cuando Víctor no esté en plenitud de condiciones o cuando el equipo le necesité en tramos específicos de partido saliendo desde el banquillo.

Cuatro extremos de nivel

Esta recuperación de Moro supone una bendición para Alessio Lisci, quien dispone ahora de un abanico de posibilidades envidiable en los costados para afrontar el tramo decisivo de la competición. Con Rubén y Víctor asentados en la titularidad gracias a su regularidad y peso jerárquico, la irrupción de un Raúl Moro plenamente recuperado, sumada a la siempre fiable presencia de Kike Barja, dota a la plantilla de una profundidad de banquillo que puede resultar determinante. El técnico tiene ante sí el bendito problema de gestionar cuatro piezas de alto nivel para solo dos puestos, asegurando que el equipo mantenga una amenaza constante por banda durante los noventa minutos.

El entrenamiento

El Club Atlético Osasuna se entrenó ayer por la mañana en Tajonar para continuar con la preparación del partido ante el Athletic Club en San Mamés (martes 21 de abril, 19:00 horas). El conjunto rojillo, como es habitual a dos días de disputar un encuentro, ha completado una sesión dividida en dos partes. La primera, consistente en ejercicios de activación, rondos y balón parado, se llevó a cabo a puerta cerrada, mientras que posteriormente a puerta abierta la plantilla realizó fútbol-tenis.