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Vuelta al ruedo en El Sadar

Los jugadores de Osasuna festejan la permanencia virtual sobre el césped tras la remontada annte el Sevilla, y lo hacen acompañados de Lisci, Braulio y Cata

Los jugadores de Osasuna, en la vuelta al estadio que dieron al acabar el partidoPatxi Cascante/Oskar Montero

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Pasó ayer Osasunade estar a cuatro puntos de la zona de descenso a 21 minutos del final de su partido contra el Sevilla, que finalmente se alargó diez más por las continuas perdidas de tiempo de los futbolistas del equipo visitante, a remontar el gol de Maupay con un tanto de Raúl García de Haro y otro postrero de Alejandro Catena en el minuto 99 y celebrar sobre el césped la permanencia, que todavía es virtual, porque son ocho los puntos que tienen de renta los rojillos sobre los puestos calientes de la clasificación cuando aún hay 15 en juego con un calendario de aúpa para las huestes de Lisci.

Los jugadores del conjunto navarro seguramente se dejaron llevar por la emoción de un final de partido no apto para cardiacos y también por las palabras de su entrenador en la víspera del encuentro, ya que Lisci dijo que un triunfo contra el Sevilla dejaría, a su juicio, la salvación casi hecha.

La cuestión es que después de remontar y dar rienda suelta a la alegría (también a la adrelina) por haber espantado los fantasmas que aparecieron después del gol del Sevilla, los futbolistas dieron una vuelta al campo para celebrar la permanencia virtual con una hinchada enfervorizada después de una remontada épica. Al festejo se sumaron el entrenador, Alessio Lisci, y los responsables de la dirección deportiva, Braulio Vázquez y Cata, lo que da una idea de lo importante que era el partido de ayer para Osasuna y de lo que sufrieron, sobre todo los que trabajan en los despachos, lejos del verde. Y más aún en una semana movidita por el desfase detectado por una auditoría en las cuentas de la temporada pasada, pasando de un beneficio de dos millones de euros a unas pérdidas de dos. Un desfase de cuatro kilos. Casi nada.

En definitiva, que Osasuna pasó ayer de estar en la enfermería, a dar una vuelta al ruedo y salir por la puerta grande de El Sadar. Y con la permanencia virtual ya en el bolsillo, a los rojillos les llega ahora la oportunidad de luchar de verdad por Europa, un reto de dimensiones siderales porque, por ejemplo, por Pamplona aún tienen que pasar en las ultimas cinco jornadas del campeonato el Barcelona, que si no pasa nada raro va a revalidar su título de campeón de Liga, y un Atlético de Madrid que esta misma semana inicia su elimantoria de semifinales de Champions contra el Arsenal.

Lisci pasa por la ducha

La celebración sobre el verde con casi la totalidad de las 20.541 personas que ayer poblaron las gradas de El Sadar (muy pocos se fueron nada más terminar el partido y a la hinchada del Sevilla le tocó esperar dentro del estadio por ser un partido declarado de alto riesgo) se trasladó al vestuario, donde los jugadores mojaron a su entrenador, un Lisci al que le sacaron un día de fiesta. El lunes, al sol.