El Mundial arranca este jueves y al frente de la selección mexicana estará un viejo conocido de El Sadar: Javier Aguirre. El exentrenador de Osasuna debutará en la Copa del Mundo ante Sudáfrica, en el partido inaugural que se disputará en el Estadio Ciudad de México. Será su tercera participación mundialista como seleccionador nacional y la quinta vinculada a México, contando también su etapa como jugador y como miembro del cuerpo técnico.

Para el osasunismo, el nombre de Javier Aguirre está ligado a una de las etapas más exitosas de la historia reciente del club. Antes de triunfar en los banquillos, el mexicano también vistió la camiseta rojilla. Lo hizo en la temporada 1986-87, aunque su aventura como futbolista estuvo marcada por la mala suerte. Una grave fractura de tibia y peroné en la pierna derecha puso fin prematuramente a su etapa en Pamplona.

Pese a aquel revés, Aguirre siempre mantuvo un fuerte vínculo emocional con la entidad rojilla. Años después, durante su presentación como entrenador de Osasuna, recordó aquella experiencia con una frase que conquistó al osasunismo: “Cuando estuve en Osasuna como jugador me fue mal deportivamente, pero muy bien en el aspecto personal. Pamplona es mi segunda casa”. Hijo de inmigrantes vascos establecidos en México, el técnico siempre ha reconocido una conexión especial con Navarra.

Cuatro años exitosos en Osasuna

El legado de Javier Aguirre en Osasuna llegó desde el banquillo. En 2002 regresó a Pamplona tras dirigir a la selección mexicana en el Mundial de Corea y Japón. Incluso renunció a una oferta para continuar al frente del combinado nacional porque ya había dado su palabra al club navarro.

Javier Aguirre y el presidente de Osasuna, Patxi Izco estrechan sus manos durante la presentación oficial del nuevo entrenador en 2002. Archivo

Durante cuatro temporadas consiguió convertir a Osasuna en uno de los equipos más competitivos de LaLiga. En su primera campaña logró consolidar al conjunto rojillo en Primera División y, en la temporada 2003-04, alcanzó las semifinales de la Copa del Rey.

El gran salto llegó un año después. En la campaña 2004-05 condujo al equipo hasta la primera final de Copa del Rey de su historia. Cerca de 20.000 aficionados rojillos acompañaron al conjunto navarro al Vicente Calderón, donde Osasuna cayó por 2-1 ante el Betis en la prórroga, tras un doloroso gol de Dani en el minuto 115. A pesar de la derrota, aquella histórica final permitió al club clasificarse para la Copa de la UEFA.

Aguirre celebrando el gol del empate durante la final de la Copa del Rey entre Betis - Osasuna. Archivo

Osasuna y la Champions

La temporada 2005-06 sigue siendo una de las más recordadas por la afición rojilla. Osasuna finalizó cuarto en la clasificación, igualando la mejor posición liguera de su historia y obteniendo el billete para disputar la fase previa de la Liga de Campeones. Aquel equipo llegó incluso a liderar la competición durante varias jornadas y se convirtió en una de las grandes revelaciones del fútbol español. Para un club de las dimensiones de Osasuna, la clasificación para la Champions supuso una gesta histórica.

Los números de Aguirre reflejan la importancia de aquella etapa. Entre 2002 y 2006 dirigió al conjunto navarro en 152 partidos oficiales, con un balance de 56 victorias, 41 empates y 55 derrotas. Su trabajo fue reconocido por la UEFA, que lo distinguió como mejor entrenador del año en España en 2006. Poco después puso rumbo al Atlético de Madrid, cerrando su etapa en Pamplona por la puerta grande y dejando a Osasuna en la élite del fútbol español.

Aunque posteriormente desarrolló una larga trayectoria en clubes y selecciones de distintos países, Aguirre nunca ha ocultado su cariño por Osasuna.

Javier Agirre y Jagoba Arrasate en el partido de Osasuna frente al Mallorca de 2022. Oskar Montero

De hecho, una de las imágenes más curiosas de los últimos años llegó en marzo de 2022, cuando regresó a El Sadar como entrenador del Mallorca y logró una victoria por 0-2 que resultó decisiva para la permanencia del conjunto balear.