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¿Dónde estabas hace 3 años?: Osasuna, en La Cartuja

Tercer aniversario de la segunda final de copa de Osasuna, con desplazamiento a Sevilla de 25.000 rojillos y rojillas y con derrota contra el Real Madrid (2-1)

Fotos de la final de Copa del Rey entre Real Madrid y OsasunaOskar Montero / Javier Bergasa

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Si eres hincha de Osasuna, es casi seguro que tal día como hoy, 6 de mayo, de hace tres años estuvieras en Sevilla disfrutando de la segunda presencia de Osasuna en una final de Copa. Y es que fueron 25.000 los rojillos y rojillas que se desplazaron hasta la capital andaluza para animar a su equipo y llorar con él tras perder en La Cartuja contra el Real Madrid (2-1).

Ha pasado muy poco tiempo desde aquel histórico día para Osasuna, porque en sus casi 106 años de existencia (los cumple el próximo 24 de octubre) ha llegado sólo a dos finales, pero han cambiado muchas cosas desde entonces. Sin ir más lejos, Jagoba Arrasate ya no es el entrenador de Osasuna (ni del Mallorca, club al que llegó la temporada pasada y del que ha sido despedido recientemente) y ya son dos los técnicos que han pasado por el banquillo del conjunto navarro desde entonces, Vicente Moreno la campaña pasada y Alessio Lisci desde el pasado verano hasta la actualidad y más allá (tiene contrato hasta junio de 2027).

Lo que también ha cambiado es el aforo de La Cartuja, que en 2023, que fue cuando la pisó Osasuna para jugar aquella final, tenía capacidad para unas 60.000 personas, mientras que ahora, tras su remodelación, se ha disparado hasta superar por poco los 70.000 asientos. Es decir, que hubieran cabido aún más seguidores y seguidoras del conjunto navarro, que esta misma temporada ya visitó este escenario para enfrentarse en Liga con el Betis, reubicado en La Cartuja mientras arreglan el Benito Villamarín.

En lo puramente deportivo, Sergio Herrera ejerció aquel día de arquero titular porque fue el portero de la Copa, con actuación estelar incluida en la tanda de penaltis de la eliminatoria de octavos de final contra el Betis, que defendía el título. El cancerbero burgalés le hizo un paradón a Sergio Canales y Guido Rodríguez falló su lanzamiento por culpa de un resbalón, mientras que Chimy, Budimir, Moncayola y Barja anotaron para dar el pase a Osasuna.

Aridane y David García, el encargado de forzar la prórroga contra el Betis con un gol de cabeza en el último minuto, ocuparon el eje de la zaga, con Juan Cruz en el lateral izquierdo y Moncayola en el derecho, ya que Arrasate encomendó al todocampista la difícil misión de frenar a Vinicius.

Para el centro del campo escogió el técnico vizcaíno a Moi Gómez, que en su primer curso como rojillo completó un temporadón, y Lucas Torró, autor del único gol de Osasuna en la final y que permitió soñar a la hinchada rojilla durante un puñado de minutos con superar al Real Madrid.

Por detrás de Budimir, el delantero de la final, jugó un incipiente Aimar Oroz, que poco después heredaría el 10 de un Roberto Torres que abandonó el club en el mercado de invierno de esa misma temporada. Y por las bandas, Rubén Peña y Abde, el otro héroe de la Copa, pues de sus botas nació el centro que un jugador del Nàstic de Tarragona alojó balón dentro de su propia portería para que Osasuna superara los dieciseisavos de final contra un rival de Primera RFEF en la prórroga, marcó el gol que sirvió para superar al Sevilla en cuartos en El Sadar (también en la prórroga) e hizo el 1-0 contra el Athletic en la ida de semifinales que los rojillos defendieron con éxito en San Mamés. 

La final de Copa entre Osasuna y Real Madrid, en 50 fotosDIARIO DE NOTICIAS

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También participaron en aquel partido contra el Real Madrid, eso sí, saliendo desde el banquillo, Rubén García, Chimy Ávila, Pablo Ibáñez, autor del gol que clasificó a Osasuna para la final, Kike García, pichichi de aquella edición de la Copa con cinco goles, y Kike Barja, que tuvó el 2-2 en sus botas en el minuto 92, pero Carvajal lo evitó tirándose al suelo con todo.

Rodrygo adelantó al Real Madrid en el segundo minuto de juego, Lucas Torró empató para Osasuna en el 58, tanto tras el que cedió una valla en la que se ubicaba la hinchada del conjunto navarro, y Rodrygo repitió a 20 minutos de la conclusión haciendo el definitivo 2-1, resultado que provocó las icónicas lagrimas de Arrasate en Sevilla, en cuyas calles dejaron su impronta los 25.000 rojillos y rojillas. Hace tres años.