"Soy una mujer muy guerrera, estoy en política por mis ideas y muy convencida"
Aunque aún no ha desterrado los nervios de sus intervenciones en los plenos, Ana Barrena está ilusionada con su nuevo cargo de concejal en Pamplona. Según dice, tras años en un segundo plano, ha dado un paso al frente para "hacer una política diferente, a ras de suelo y con el ciudadano"
pamplona. La pasada primavera decidió dar un paso al frente y entrar en la primera línea de la mano de Nafarroa Bai. Como concejal electa, ha vivido este año unos Sanfermines diferentes -los primeros sin su marido Juantxo García de Azilu- vistiéndose de gala en la Procesión o presidiendo una corrida de toros. Según dice, a pesar de haber sido unas "buenas experiencias", ella se siente más cómoda "con el pueblo". Y ese gusto por la Pamplona popular se nota también a la hora de elegir el lugar para la entrevista, la peña Alegría de Iruña, desde donde responde a las preguntas, con su hijo Hodei al otro lado de la barra.
Al término del último pleno comentaba que los nervios le habían pasado factura en su primera intervención para defender una moción ¿Cómo se vio?
Estaba muy nerviosa y, aunque me suelen decir que transmito lo que digo, creo que en esa ocasión no lo logré. Es pronto y me falta rodaje todavía, aunque seguro que lograré quitar esos nervios del estómago.
¿Cómo surgió su relación con la política?
Cuando tenía 17 o 18 años la política estaba en el día a día y todos estábamos implicados en algo, había una sensibilidad y un compromiso muy fuerte. Yo soy heredera de aquella época y desde entonces he estado vinculada a diferentes partidos como EIA, EE, UNAI y después Aralar, o al sindicato LAB. Siempre había estado en un segundo plano y he decidido participar más activamente porque creo que se necesita hacer una política diferente, a ras de suelo y con el ciudadano. Además, quería hacer la entrevista en la peña por reivindicar aquellos años y el movimiento popular de aquella época.
¿Se considera una mujer guerrera?
Me considero una mujer muy guerrera, estoy en política por ideas y muy convencida de ellas. Para mantener las ideas hay que ser muy guerrero.
¿Qué le irrita de la Pamplona de UPN?
Siento muchísima pena de que hayan tratado de aplastar todo el movimiento popular y participativo de la ciudad, todo lo que conseguimos con mucho esfuerzo hace algunos años. Han buscado machacar la cultura propia de aquí y todo lo que es popular. Además, me parece que buscan provocar, tratan de fastidiar deliberadamente. En cualquier caso, tengo la garantía de que no han conseguido acabar con el movimiento de la ciudad.
La imagen del político está muy menoscabada en los últimos tiempos, ¿lo ha percibido?
No he percibido un rechazo especial, aunque sí que hay quien me ha dicho: "¿Dónde te has metido?". Entiendo que es gente que me quiere mogollón y sabe cómo soy, creo que no quieren que me hagan daño. Mis hijos, por ejemplo, cuando les comenté que iba a ir en la lista me dijeron que creían que podía hacer un buen papel y que estaban orgullosos, me apoyaron mucho.
Hablando de hijos, seguro que los suyos han notado la influencia de unos padres tan concienciados...
En ocasiones ocurre que a padres que se mueven menos les salen hijos más rebeldes, y viceversa. En nuestro caso hemos tenido un poco de las dos cosas. El hijo mayor, Aritz, es algo menos participativo y el menor, Hodei, se mueve mucho más y está muy concienciado. De todas formas, diría que hemos transmitido a nuestro hijos unos valores de solidaridad. Además, con temas como el de la Memoria Histórica, algo en lo que tanto Juantxo como yo hemos estado involucrados, creo que tienen una sensibilidad especial porque se lo hemos transmitido desde casa; a muchos jóvenes no les llega.
Además de en materia de Memoria Histórica a través de Memoriaren Bideak, han estado involucrados en la vida cultural del valle de Roncal por medio de Kebenko...
Sí, Kebenko es una asociación por la recuperación de la historia y la cultura vasca en el valle. En realidad no teníamos un vínculo directo con el valle hasta hace algunos años. La relación con el valle nace en parte por mi padre, que era montañero e iba siempre a Belagua. Yo también conozco la zona desde pequeña y hemos ido bajando hasta que hace más de 25 años decidimos compramos una casa en Burgui. Desde que llegamos nos implicamos mucho, junto con otra gente del pueblo, en la vida del valle a través de las almadías o de Kebenko.
En el Día de la Almadía, precisamente, fue homenajeado en abril Juantxo García de Azilu, su marido, que falleció hace un año. Habrán sido duros los últimos doce meses.
Ha sido un año diferente y duro. Pero no me importa recordar, al contrario, lo agradezco porque los recuerdos me dejan buen cuerpo, me parece que lo tengo presente. Además, te das cuenta de lo que le quería la gente y del trabajo que realizó. Eso sí, el espacio que dejó es difícil de cubrir.
¿Qué tal ha vivido estos Sanfermines como concejal, en la Procesión o presidiendo una corrida de toros?
No sé si los disfrute como debía porque me sentía un poco rara. En la corrida de toros estuve muy a gusto porque estaba rodeada de la familia y aprendí cosas. En la Procesión es la primera vez que estaba, no había ido ni como público, y fue también una buena experiencia, aunque no me gustaron algunas puyas en la misa.
¿Qué logro le gustaría dejar como edil dentro de cuatro años?
Hay muchas cosas, pero me gustaría de verdad que en San Cristóbal se hiciera un centro de la Memoria Histórica, sería importante, aunque difícil. Y hay que conseguir que mejoren los servicios sociales.
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