Pamplona - Decano de la facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Pública de Navarra, José Francisco Alenza García ha sido el organizador del curso de verano sobre El Derecho Sanferminero. Porque la fiesta por antonomasia, de la que muchos han querido vender la imagen del “todo vale”, está regulada por un amplísimo compendio de normas y leyes, que, de hecho, permiten que una celebración de tal envergadura funcione cada año, y casi con normalidad.
¿Por qué unas jornadas sobre derecho y Sanfermines? Parece que normas y fiesta no son un binomio que congenie demasiado.
- El curso surge de una inquietud que teníamos los profesionales, y también por salir un poco al paso del mito de que Pamplona es una ciudad sin ley en San Fermín. Es bueno que esto se conozca, que Pamplona en fiestas no solo es una ciudad con ley, sino que hay muchísimas normas que están vigentes y que se tienen que cumplir. Eso de que aquí todo vale ha hecho muchísimo daño a Pamplona y a los Sanfermines. ¿Cómo que en Pamplona no pasa nada? Claro que pasa. Y esa reflexión es buena hacerla, y que la gente lo sepa.
Es cierto, la fiesta va tomando un cariz demasiado peligroso, por ejemplo, con la violencia sexista.
-Así es. Aquí viene la gente desatada. Y hay que preguntarse: ¿Qué imagen estamos dando? ¿Se puede mejorar? La normativa es muy clara en estas cuestiones, pero también depende de la difusión y la imagen que se le da a la fiesta.
¿El Ayuntamiento debería controlar las redes y cómo en ellas se vende la fiesta?
-En las redes, quizá sí. Sin embargo, me consta que con los turoperadores el Ayuntamiento hace una gran labor preventiva, con estas cuestiones, el encierro, con la fuente de Navarrería, las murallas.... De hecho, en las murallas puso doble valla y naranjitos, y aún y todo hay caídas.
Pero quizá se está yendo de las manos, gente que incluso hace sus necesidades en la plaza del Castillo. ¿No se llega a controlar todo?
-Esto no tiene tanto que ver o con el derecho, como con el civismo, con los valores de la gente. Porque ese tipo de conductas la ley de seguridad ciudadana las penaliza, y el Ayuntamiento en la medida de lo posible lo intenta, pero hay que ver si se puede llegar a todo. Hay prioridades, por ejemplo, en actos como el encierro o los fuegos hay que multiplicar el dispositivo de seguridad. Yo creo que hay que intentar ir contra la imagen de que en Pamplona todo vale que se ve en la televisión.
Este curso analiza aspectos diversos, como la responsabilidad del Ayuntamiento en el desarrollo de actos con un riesgo inherente. ¿Los ciudadanos pueden estar tranquilos en San Fermín?
-Yo entiendo que sí. Realmente es increíble la transformación que sufre la ciudad, el incremento cuantitativo de población y encima de una población que viene a desahogarse. Y, sin embargo, ni suceden más delitos y en lo que son daños tampoco se produce algo gordo. Son muchos años de experiencia y los dispositivos que se establecen son muy seguros. Y eso que se dice de que, si te pilla un toro que sea en San Fermín, es verdad. Hay un trabajo organizativo detrás muy importante y muchas veces ni nos damos cuenta.
Nunca ha pasado nada, afortunadamente, a excepción de casos concretos. ¿Pero si hubiera una avalancha en el Chupinazo, de quién sería responsabilidad?
-Entiendo que sería responsabilidad del Ayuntamiento.
Es que, desgraciadamente, podría ocurrir.
-Lo milagroso es que no pasen más cosas. Esta todo muy controlado, hay policías puestos sanitarios..., pero una avalancha puede ser algo incontrolable. Luego, si ocurriera, la gente diría “¿por qué el Ayuntamiento no ha hecho más?”. Pero si pusiera vallas en el Chupinazo también habría polémica. Es muy difícil regular la fiesta, y hay que saber qué riesgo es socialmente asumible.
No se puede pedir responsabilidad al Ayuntamiento por todo lo que pase...
- La Administración tiene un régimen de responsabilidad que se llama objetivo. Si funciona mal el servicio público, tiene que responder, pero también tiene que hacerlo por lo que se llama el funcionamiento normal, cuando se genera un riesgo. Ahora bien, en unas fiestas como Sanfermines, hay algunas actividades que generan unos riesgos que son implícitos al acto festivo, de manera que los participantes a ese acto asumen los riesgos. Eso ocurre con el encierro. El participante los asume, y si sufre un daño no tiene por qué responsabilizarse al Ayuntamiento. Otra cosa sería, y en este caso sí cabría pedir responsabilidad municipal, si se cae el vallado y hiere a un mozo.
Hablemos de un caso que está en los tribunales. La denuncia penal al pastor del encierro. ¿Cómo lo ve?
- Es un tema penal. En general esa imputación del pastor no ha sido bien recibida por los pamploneses, porque los pastores son uno de los colectivos más admirados, porque se juegan el pellejo. Está pendiente de resolverse, pero es muy fuerte que por un incidente desafortunado se vea implicado en un proceso penal.
¿Qué puede pasar?.
-No sé cómo lo interpretará el juez, pero según lo que ocurra igual los pastores dejan de tener más presencia, y dejan de jugársela. Que vaya por lo penal puede marcar un antes o un después.
Hay quien acusa a la novela Fiesta y a Hemingway de haber frivolizado San Fermín. ¿Qué opinión le merece?
-He vuelto a leerla para este curso, y Hemingway demuestra en su libro un gran respeto por los Sanfermines, los ciudadanos de Pamplona, el encierro y el toro.