Este miércoles, la estación de tren de Pamplona se transformó temporalmente en los corrales de Santo Domingo y se vivieron encierros protagonizados por australianos, estadounidenses y turistas españoles.

Desde mediodía, las puertas de Renfe se abrían de par en par y centenares de corredores, en vez de evitar las astas de los toros, salían escopetados hacia unos bichos blancos, también de cuatro patas, que les llevaban directamente al epicentro de la fiesta que estaba a punto de estallar.

A mediodía, los taxis se agolpaban en el parking de la estación de tren. “Los guiris están al caer. A partir de ahora y hasta el 14, a currar a tope. Hay que aprovechar estos nueve días que el resto de julio y agosto la ciudad está más parada”, comentó Fermín Martínez de Morentin, taxista que en San Fermín se pega una media de 10-12 horas diarias al volante.

Fermín adelantó que el cliente principal será el australiano, que en 2023 regresa a Iruña tras años de ausencia: “Es el que más taxi demanda porque se queda a dormir en el camping de Ezkaba o Mendigorría”.

Los conductores privados, con carteles en los que se leía el nombre de los clientes, aguardaban al primer tren. “Vengo a buscar a seis americanos que vienen en el tren de Barceleona. Y mañana más. Ya me la han liado para todas las fiestas”, bromeó Ismael Carmona. La empresa The running of the bulls también esperaba a grupos de americanos.

A las 13.35 horas, con 10 minutos de retraso, llegó el primer tren de Barcelona con destino San Fermín. Centenares de turistas bajaron al anden 1 y echaron a correr con las mochilas y maletas para intentar coger un taxi. La mayoría no tuvieron suerte y, mientras hacían cola, comentaban sus planes sanfermineros.

Rodrigo Ipince (Perú), Ryan D’Utilla (Estados Unidos), Kamila Demkovoi (Eslovaquia), Jacob Jameson (Islas Vírgenes) y Diana Ángeles (Venezuela) visitan Pamplona por primera vez, vivirán el Chupinazo en la Plaza del Ayuntamiento y quieren correr el encierro en Estafeta. “Vamos a intentarlo. Queremos vivir la experiencia”, apuntó Rodrigo, portavoz de esta curiosa cuadrilla que se forjó en San Francisco (Estados Unidos), donde trabajan los cinco. 

Alice, Pam, George, Jessie y Alex llegaron a Pamplona tras más de 24 horas de viaje. “Venimos desde Sidney, vamos a estar tres días en Pamplona y vamos a correr el encierro. No tenemos miedo”, aseguró la cuadrilla de australianos, que se alojará en el camping de Ezkaba. Sus compatriotas Jhon Witson y Julia Davies vienen con las mismas intenciones: correr delante de las astas. 

Los estadounidenses también se hicieron notar en la estación. La familia Miler –Rosa María, Elsa, Alba, Ernesto, Gabriel y Luis– es de Texas y quiere disfrutar de la party. “Vamos a beber mucha sangría y volvernos locos. Nos han contado que hay mucha fiesta y mucho fan, como decimos en Estados Unidos”, indicó Gabriel, que evitará que Luis corra el encierro. Está loco. Es su culpa que hoy estemos aquí”, bromeó. 

David Casas, en Iruña

No todo eran guiris. Maite Martínez (Madrid) lleva 50 años viniendo a San Fermín. “¿Qué tiene Pamplona que engancha tanto?”, preguntaba irónicamente. Carlos López (Córdoba) se estrena en Pamplona, verá el Chupinazo en la Plaza del Ayuntamiento, irá a la corrida de toros del 7 y el 8 regresará a la ciudad andaluza. “Experiencia breve pero intensa”, afirmó.

El periodista taurino, David Casas, lleva 15 años seguidos viniendo a San Fermín y “aún no me acostumbro a los nervios. Siempre está la adrenalina, la incertidumbre, la tensión, la responsabilidad, el miedo, la ilusión y la felicidad de volver a Pamplona”, enumeró Casas, que este 2023 regresa a Pamplona con un proyecto nuevo que dirige en Mundotoro TV. “Vamos a retransmitir en streaming las corridas de toros en La Monumental para 97 países”, incidió. 

Para los primerizos, Casas recomendó “inmiscuirse dentro del ambiente, dejarse llevar por la gente que conoce la ciudad, mezclarse con los pamploneses y disfrutar de la fiesta”.