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La Rotxapea convierte enero en una tradición compartida

La Comparsa de Gigantes de la Rotxapea celebra hoy su tradicional fiesta anual de enero, que ha reunido a 250 personas para reforzar la identidad del barrio

Fotos de la celebración del Día de la Comparsa de Gigantes de la RochapeaUnai Beroiz

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La Comparsa de Gigantes de la Rotxapea ha celebrado hoy su tradicional fiesta anual de enero, una cita que se viene organizando desde 2011 y que se ha convertido en una referencia en el calendario festivo del barrio.

La jornada, que ha tenido como escenario principal el patio del Colegio La Compasión-Escolapios, ha arrancado a las 10.00 horas con la kalejira de los gigantes txikis desde el local de la comparsa y ha continuado con un amplio programa de actividades que ha combinado bailes de gigantes, talleres infantiles, una txistorrada popular y sorteos, en un ambiente marcado por la participación vecinal y el carácter comunitario del evento.

La comitiva de los gigantes txikis se ha ido sumando al público a medida que avanzaba por las calles de la Rotxapea, con vecinos y vecinas que han bajado a la calle para saludar el paso de las figuras, mientras los más pequeños han corrido delante intentando colocarse en primera fila para verlos de cerca.

Los vecinos de la Rochapea, txikis y mayores, bailan las dantzas frente a los gigamtes de su barrio junto a los kilikis y cabezudos.

Ya en el colegio, a partir de las 11.00 horas, han comenzado los actos centrales de la fiesta, con bailes de los gigantes acompañados por música en directo y un programa pensado para todas las edades que ha incluido globoflexia, pintacaras, manualidades infantiles y pintxopotes, entre otros.

“Esta fiesta la llevamos haciendo ya más o menos desde 2011 y ya tiene bastante arraigo en el barrio”, ha explicado Iker Vergara, presidente de la comparsa. “La hacemos siempre dentro del mes de enero, suele ser en domingo, y depende un poco de cómo caigan Reyes y Navidades.

Para nosotros es como el día de la comparsa del barrio, una forma de juntarnos y de ofrecer actividades para que los txikis y las txikis puedan venir, entretenerse, ver un poco los gigantes y dar inicio al año, que es una época en la que no suelen salir tanto”, ha afirmado Óscar Castillejo, organizador del evento.

"Es una forma de juntarnos y de ofrecer actividades para que los txikis y las txikis puedan venir, entretenerse, ver un poco los gigantes y dar inicio al año"

Óscar Castillejo . Organizador del evento

Según han detallado ambos, actualmente la comparsa grande cuenta con unos 15 bailadores, a los que se suman alrededor de 25 personas que colaboran en tareas de organización, además de una treintena de niños y niñas que forman parte de la comparsa txiki. “Todo esto se hace con gente voluntaria: amigos, familiares y personas del barrio que nos ayudan”, han subrayado.

Uno de los colaboradores elabora los pintxos de txistorra.

Uno de los elementos que más llama la atención en la comparsa, según han relatado Vergara y Castillejo, es el vínculo de los gigantes con la historia y la identidad del barrio. “No son figuras sin más, siempre tratamos de que tengan algo relacionado con la Rotxapea y una historia detrás”, han explicado.

Entre los gigantes están Runa, que representa a una de las mujeres que lavaban a mano en el río Arga; Mochorro, un hortelano; Arriinero, un molinero; y Chancharana, una mayordoma. Los gigantes txikis, por su parte, homenajean a profesores del colegio, a vecinos y vecinas que han colaborado con la comparsa y a oficios tradicionales del barrio.

La respuesta del vecindario, como cada año, ha vuelto a ser notable, con una afluencia constante a lo largo de la mañana y momentos de especial animación durante los bailes y los sorteos. “Depende mucho del tiempo y de cómo haya acabado la gente las Navidades, pero por regla general suele salir bastante bien”, han apuntado desde la comparsa, que han estimado una asistencia en torno a 200 o 250 personas. “Ver a la gente venir, irse, volver más tarde… al final es un goteo continuo que demuestra que la fiesta tiene tirón”, han añadido.

Entre quienes se han estrenado en la jornada han estado Julen Aritegi y Miguel Marcos. “En nuestro caso es la primera vez que venimos”, han confesado. “Nos habían animado otras personas que habían venido otros años y al final te das cuenta de que los críos están a gusto, hay actividades para ellos y también colaboras un poco con la causa”, han continuado. Sobre el ambiente, han asegurado que “hay muy buen clima, muchos niños y parece que la cosa se anima”, y no han descartado repetir el año que viene.

Uno de los txikis se covierte en un superhéroe.

Desde la comparsa, han aprovechado para agradecer el apoyo recibido. “Queremos dar las gracias a todos los comercios y colectivos que han ayudado para que esto salga adelante, a todas las personas que han colaborado de una manera u otra y, por supuesto, a quienes acuden a nuestra fiesta y nos hacen sentir que es importante”, han señalado Vergara y Castillejo.

Así, con el paso de las horas, la música ha ido dando paso a despedidas y promesas de volver el año que viene. La fiesta anual de enero ha vuelto a demostrar que es un punto de encuentro que refuerza los lazos vecinales y mantiene viva una tradición que sigue pasando de generación en generación en la Rotxapea.