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En busca de 'therians' en la plaza del Castillo de Pamplona

Decenas de jóvenes se dieron cita este viernes con un mismo objetivo: encontrar a los miembros de esta comunidad, tras una convocatoria que circulaba por redes sociales

Decenas de jóvenes, buscando 'therians' en la plaza del Castillo de PamplonaIban Aguinaga

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Decenas de jóvenes se dieron cita este viernes a las 18:30 horas en la Plaza del Castillo de la capital navarra con un mismo objetivo: encontrar a los llamados “therian”, de cuya presencia se había hablado en redes sociales y grupos de WhatsApp e incluso circulaba un cartel con la convocatoria de una quedada este 20 de febrero en dicha plaza.

Poco después, hacia las 18:43, varios de los grupos comenzaron a desplazarse hacia la zona de Merindades con la intención de localizarles, tras comentar entre ellos que podrían estar allí. Sin embargo, pese a la expectación y a los movimientos de jóvenes entre distintos puntos del centro, los supuestos “therian” no llegaron a aparecer en la Plaza del Castillo.

FENÓMENO THERIAN

Aseguran identificarse con animales no humanos y actúan como tal, tapando sus rostros con máscaras, moviéndose a cuatro patas, saltando o reptando: son los 'therians', un fenómeno que se ha hecho viral en redes sociales.

El movimiento 'therian' surgió en la década de los 90, pero es ahora cuando ha alcanzado su máxima popularidad gracias a redes como TikTok, Instagram o Youtube, donde estas personas, en su mayoría adolescentes, comparten vídeos con sus experiencias de identidad animal.

En estos vídeos, que acumulan miles de visitas, se puede ver a 'therians' enmascarados o enfundados en trajes de perros, gatos, zorros o serpientes, imitando sus movimientos y sonidos. Algunos incluso interactúan con animales reales en parques y sitios públicos.

Hay 'therians' que llegan a gastarse grandes sumas de dinero para parecerse a un animal, como Toco, un japonés que pagó 12.000 euros para lograr su "sueño": convertirse en un perro border collie con un traje canino hiperrealista, con el que pasea por Tokio ante la mirada atónita de peatones y otros canes.