“Si hay algo de lo que estoy orgullosa, es de ser gitana”. Silvia Jiménez Clavería expresaba esta mañana que, para ella, el Día Internacional del Pueblo Gitano es un día para “celebrar de dónde venimos”, aunque también para recordar a todos los gitanos que ya no están porque murieron en campos de concentración. “Han intentado de todas las maneras quitarnos nuestras costumbres, nuestra identidad y lo que somos, pero no lo han conseguido”, decía la joven. A la orilla del río Arga, representantes de familias y asociaciones gitanas han lanzado pétalos al agua, han encendido velas –un momento que comparten gitanos de toda Europa en su día– y han destapado una placa conmemorativa en honor a los 600 años que este pueblo lleva instalado en la península ibérica. 

El acto ha tenido como fin reconocer y valorar la historia, la cultura y la contribución del pueblo gitano a la Comunidad foral, que, tal y como han apuntado “forma una parte esencial de nuestra historia colectiva”. En este sentido, los representantes de asociaciones y del Ayuntamiento de Pamplona han querido recordar a gitanos y gitanas que han hecho importantes aportaciones culturales, musicales, comerciales y de convivencia en esta tierra, como Javier Echeverría (el Chunchunero, un reconocido txistulari de los gigantes de Pamplona), Agustín Castellón (o Sabicas, nacido en la calle Mañueta y maestro de la guitarra) o la Tía María Berrio, una vendedora de calcetines que se ganó el alma de toda la ciudad.

Niñas lanzando pétalos en las pasarelas del río Arga. Unai Beroiz

Silvia García Jiménez, de Fundación Secretariado Gitano, ha añadido que estas celebraciones “reparan siglos de olvido y reivindican nuestra gitandad en Navarra, que también es gitana”. Mientas, Maravillas Echeverría Jiménez, representante de una familia romaní, ha apuntado que la ofrenda floral “nos recuerda que los ríos no entienden de fronteras ni injusticias, sino que fluyen libres”, y que, por su parte, “los pétalos son un signo de prosperidad y las velas, la luz del recuerdo de los antepasados que murieron en el genocidio Nazi”.

Durante la mañana, la bandera gitana ha tenido una importante presencia. Así, ha explicado Maravillas, este signo nació el 8 de abril de 1971 en Londres y, gracias a sus colores –el azul del cielo y el verde del campo– y la rueda roja situada en el medio, “representa nuestros orígenes y nuestra libertad”. La placa conmemorativa, inaugurada por la tercera Teniente de Alcaldía del Ayuntamiento de Pamplona, Maider Beloki, y otros representantes institucionales –y situada en el césped junto a las pasarelas del Club Natación– lleva inscrita la frase “El Ayuntamiento de Pamplona, en reconocimiento al pueblo gitano, por sus 600 años en la península ibérica y su legado histórico, cultural y social en nuestra ciudad”, en castellano, euskera y romaní. 

Ser gitano en Navarra

Soraya Ugal Echeverría, una joven de 23 años que disfrutaba de las celebraciones, ha admitido que el 8 de abril “es un día muy especial que vivimos con mucho orgullo porque nuestro pueblo ha sufrido durante muchos años”. En cuanto a cómo se vive siendo gitano en Navarra, Soraya ha reconocido que “cada vez mejor”. “Antes, había más racismo, pero cada día el pueblo gitano está más integrado”. Y la joven ha querido dejar claro que “a día de hoy, los gitanos estudiamos –y mucho–, aunque la gente crea que no”. Ella, en concreto, ya ha terminado de estudidar y ahora trabaja dando apoyo académico a niños en la Casa de la Cultura. “Por suerte, ahora hay menos racismo y podemos estudiar”, ha festejado.

“A día de hoy, los gitanos y las gitanas estudiamos –y mucho–, aunque crean que no”

Soraya Ugal - Joven gitana de 23 años

Entre tanto, Silvia Jiménez –quien ha deleitado al público interpretando a capela el himno internacional de la comunidad, Gelem, Gelem (Anduve, Anduve)– ha admitido que lo más bonito de su vida es ser gitana. “Ojalá la sociedad se quitara la venda y nos viera como lo que somos en realidad”. Y, ¿qué es el pueblo gitano? Pues, para Silvia, “es unión y es resistencia y perseverancia. Porque hemos sabido resistir a todas las fatigas que nos ha tocado vivir”.