De la mano de la gestora.
La obra, estimada en 4,1 millones, corre a cuenta de la UTE Estación de Autobuses de Pamplona/ Vectalia.
Hasta 15.557 metros cuadrados de tela asfáltica protectora, como un gran 'mar verde' sobre la Ciudadela,más que dos campos de fútbol. La imagen desde el aire pone de relieve la importancia de la actuación de impermeabilización de Autobuses. Las obras, que lleva a cabo la gestora de la estación, con un presupuesto de 4,1 millones, arrancaron en enero, después de varios retrasos y recursos por parte de la empresa gestora, pero ahora avanzan a buen ritmo.
El concejal delegado de Proyectos, Borja Izagirre, quien lleva meses pendiente de los trabajos, precisa que “en realidad, la obra se inició en diciembre, cuando se ejecutaron los trabajos de implantación. A partir de ahí, se procedió a la retirada de tierras del pasillo cubierto y del glacis.
La obra, estimada en 4,1 millones, corre a cuenta de la UTE Estación de Autobuses de Pamplona/ Vectalia.
En estos meses, y a pesar de las lluvias, se ha conseguido avanzar. “La actuación ha sido profunda. Primero, se retiró toda la tierra existente. Después, se procedió a preparar las superficies duras: limpieza, eliminación de resaltes, regularización y revisión del estado del hormigón de protección” y “paralelamente, se ha trabajado en la mejora del drenaje”.
El sistema original de evacuación de aguas “estaba completamente colmatado y mal diseñado, lo que había convertido la cubierta en una piscina permanente”, explica Izagirre. En su lugar se ha “ejecutando un nuevo canal de drenaje con pendiente y capacidad suficiente para evacuar el agua correctamente”. Al respecto, el edil valora “tanto el trabajo de la dirección de obra como el de seguimiento por parte de la jefa del servicio del Ayuntamiento. Gracias a su profesionalidad y empeño vamos a poderle darle la vuelta a este problema. Insisto, este trabajo, es un proyecto de ciudad. Es una de las principales entradas y salidas de nuestra ciudad y ha estado abandonada durante años por parte de UPN”.
Se refiere a que la construcción de la Estación de Autobuses, con defectos desde el origen, ha supuesto la presencia de goteras en esta infraestructura desde hace 12 años, una problemática que ahora se espera solucionar. El estado original de la impermeabilización de la cubierta era deficiente, según indica. “Me comentaron que estaba peor de lo esperado. Y me explico: La lámina de EPDM (un tipo de caucho) estaba totalmente degradada, perforada por la propia lámina drenante y, en algunos puntos, se deshacía literalmente al tocarla”.
Por esta razón, “no cumplía su función de estanqueidad. Lo sorprendente es que la capa de protección del impermeabilizante, un hormigón de gran resistencia y espesor, de hasta 20 cm estaba en muy buen estado. Era tan dura que su retirada resultaba prácticamente inviable sin comprometer la estructura. Parecía casi una protección anticipada, como si se supiera que el EPDM no iba a funcionar”, añade. Ahora el tiempo dirá si la intervención ha resultado suficiente, pero Ayuntamiento y gestora confían en que sí.