Disfrutar de una fiesta en silla de ruedas es difícil. "Es una de las cosas que pasan en San Fermín: cuando vas por la calle o entras en una peña, estás por debajo del resto de la gente, dejas de oír las conversaciones y te quedas hundido ahí abajo, con un murmullo alrededor". Así lo ha explicado este jueves Luismi Saragüeta, un paciente de Esclerosis Múltiple que vive las fiestas desde su scooter adaptada y que esta mañana ha presentado la iniciativa Pincho Solidario, con la que la asociación EM Navarra pretende recaudar fondos para conseguir un segundo exoesqueleto.
A partir de este viernes 12 y hasta el domingo 14, diecisiete bares y restaurantes de Pamplona ofrecerán a sus clientes pinchos solidarios y, por la compra de cada uno de ellos, EM Navarra recibirá una aportación de 50 céntimos. Según ha explicado Piluka Unzu, miembro de la Asociación de Hostelería y Turismo, se trata de una iniciativa "sencilla y cercana que permite colaborar con la Esclerosis Múltiple a través de un gesto cotidiano".
Los establecimientos colaboradores expondrán carteles con información acerca del resto de locales participantes, así como de los pinchos (ingredientes, alérgenos...) y del horario de degustación. En la anterior edición, la entidad vendió un total de 3.200 unidades, —"un montón de pinchos", en palabras de Saragüeta— que se tradujeron en 1.600 euros para la adquisición del exoesqueleto, una estructura con un coste de 147.850 euros.
Las fiestas desde una silla
La Peña Los del Bronce ha sido la anfitriona de la presentación de la iniciativa. Angel Exteberría, quien ha estado presente en la rueda de prensa, ha querido compartir su experiencia como mozopeña y paciente de una enfermedad "prima hermana" de la Esclerosis Múltiple. "En mi extenso currículum aparece que soy del Bronce de toda la vida. Por eso, el mensaje que quiero transmitir es que un diagnóstico como este nos limita, pero no nos excluye de la fiesta". Miradas cómplices han dejado entrever que varios compañeros allí presentes podrían dar fe de ello.
Hace unos diez años que Etxeberría, prácticamente, no se sostiene en pie. Salvo en la barra. "Yo, en San Fermín, hago barra como el resto de socios", ha dejado claro. Sin embargo, aunque se intenta hacer de las celebraciones espacios accesibles, al final, "la fiesta nos traga", ha reconocido Saragüeta. Por eso, la Asociación quiere adquirir otro exoesqueleto con el que seguir avanzando en terapias de rehabilitación.
Establecimientos participantes:
Bar Amatxo, Café Iruña, Tasca de Don José (Plaza del Castillo), Kiosko, Bar Torreón, Txoko, Monasterio, La Escalerica Centro, Cafetería Elizalde, Las de Pichi, La Barra del Goloso, Hotel Iriguibel Arrosadía, Bar Mochuelo, Marisquería El Mosquito, Bar Mar, Bar Restaurante Charly y Restaurante Beratxa.
Volver a caminar con el exoesqueleto
Según ha explicado Saragüeta, hay unas 80 personas utilizando esta estructura en la asociación. Cuando Etxeberría probó el exoesqueleto sintió algo indescriptible. "Después de tanto tiempo en una silla, tener la oportunidad de andar sin la ayuda de nadie es beneficioso físicamente, pero espectacular a nivel psicológico", ha compartido.
Este aparato electromecánico "está controlado por un fisioterapeuta y mejora y corrige la forma de caminar del usuario", ha explicado Saragüeta. Al mismo tiempo, "va tomando medidas de cómo apoya cada pie, cómo levanta la rodilla y retrasa la evolución de la enfermedad". Pero sobre todo, supone un cambio psicológico. Como ha dicho el miembro de EM Navarra, adquirir otro exoesqueleto ayudaría a multitud de pacientes "a cambiar la perspectiva desde la que vivimos la fiesta".