Iker Espinal Aldaregia (Pamplona, 1996) ha vuelto a hacer historia en el trinquete francés. El navarro se ha proclamado campeón del Parejas por segundo año consecutivo, esta vez junto a Baptiste Ducassou, tras imponerse en la final disputada en el Moderno de Baiona a los vizcaínos Ziarrusta y Ugarte (40-29). En apenas dos participaciones en el campeonato —la primera el pasado curso junto a Luis Sánchez—, Espinal confirma su irrupción en la élite del trinquete apenas tres años después de introducirse en la modalidad. 

¿A qué sabe este nuevo título?

–Es un premio al trabajo de todos los días. Al final ha sido algo buscado. Yo entreno para dar mi mejor versión y luego intentas hacerlo en todos los partidos y aprovechar las oportunidades. Cuando me dijeron que iba a jugar el campeonato de Primera me marqué como objetivo ganarlo y lo he conseguido, así que estoy contento.

¿Cómo vivió la final desde dentro?

–A las finales siempre intentas salir a disfrutar y a sacar tu juego, pero la realidad es que son muy complicadas, hay mucha tensión. Hasta el tanto 20 o 25 jugué a gusto, me encontraba bien, pero luego el partido se endureció mucho. Ellos sacaron una pelota bastante muerta, para mí demasiado, y se ensució un poco la final. A partir de ahí ya no gozábamos tanto, costaba más hacer los tantos y del 25 en adelante no disfruté nada. Pero como cogimos ventaja al principio pudimos llegar al 40.

En ese tramo más complicado, ¿pensó que se les podía escapar la final?

–Tampoco me entraban pensamientos de perder porque llevábamos ventaja. Creo que nos pusimos 29, luego se acercaron, pero la sensación era que dominábamos los tantos. Lo que pasaba es que costaba mucho hacerlos. Cuando no metes la pelota en la mano y no abres huecos, todo se hace más difícil. Para el tanto 30 yo quería que se acabara como fuese. No eran nervios, pero sí se puso fea la final y hubo que sufrir.

¿El hecho de haber jugado la misma final el año pasado le hizo afrontarla este curso con más templanza?

–Sí y no. Al final ya tengo años, experiencia y muchos partidos de compromiso. Venía de hacer un buen campeonato y con confianza, igual que el año pasado. No te diría que fui muy diferente. Ese punto de tensión siempre está, pero las sensaciones eran buenas.

¿Con cuál de las dos finales se queda?

–No sabría decirte. Las dos han sido muy especiales. El año pasado era mi primer año como titular y además con Luis Sánchez, que es amigo y con el que entreno todos los días, y eso lo hacía muy especial. Este año también me hacía mucha ilusión jugar con Baptiste Ducassou, que junto a Luis es de los mejores zagueros que hay allí. He estado muy a gusto con él.

¿Qué diferencia ha notado entre jugar con Sánchez y con Ducassou?

–Con Luis, al ser un gran amigo, había mucha complicidad, no necesitábamos entrenar mucho. Con Ducassou no nos conocíamos tanto, aunque ya habíamos jugado algo juntos, pero ha sido todo muy fácil porque lo hace todo muy bien. Hemos entrenado mucho, he viajado a Francia, hemos hablado mucho y nos hemos entendido muy bien. En un campeonato así también conoces mucho a la persona, cómo entrena, cómo lo lleva, y eso ha sido muy positivo.

¿Qué ha aprendido de Ducassou?

–Muchísimo. Han sido dos meses muy intensos. Me ha enseñado a la hora de hacer jugadas, de tener más visión de juego, de preparar los partidos, de conocer al rival. Hemos estudiado mucho. Él lleva muchos años en trinquete y sabe muchísimo, y yo estoy empezando, así que le he hecho mucho caso.

Llegó al trinkete hace relativamente poco, ¿cómo ha sido la evolución?

–Ha sido una evolución rápida en el tiempo, pero paso a paso. He ido quemando etapas bien. Empecé a entrenar, luego me programaron partidos, estuve un invierno entero entrenando y a los ocho meses me llegó la oportunidad.. El año pasado me parecía que jugaba mucho, pero ahora miro atrás y veo que he mejorado. La idea es seguir así, mejorando cada año.

¿Qué cree que todavía tiene que mejorar?

–Sobre todo la derecha. En trinkete hay que jugar de derecha y yo vengo del frontón con una izquierda muy buena, así que todavía abuso bastante de ella. A la vez saco otras jugadas que ellos no tienen y les incomoda un poco. Luego de derecha juego de bote y la volea, y seguir adaptándome al ritmo de Primera. A ver si tengo suerte este verano para tener continuidad con los de arriba y coger su nivel.

¿Cómo se define en la cancha?

–Tengo buen físico, aguanto bien los partidos, soy rápido y tengo el brazo rápido, y eso me da opción a darle velocidad a la pelota. Creo que mi izquierda es muy buena, sobre todo en defensa soy bastante sólido, y eso es lo que más destaca ahora mismo. Luego, la derecha la veo mejor día a día y espero coger la solidez de la izquierda para ser más completo.

Después de esta segunda txapela, ¿cambia algo en su forma de afrontar el futuro?

–No. Es un recuerdo inolvidable, pero hoy ya hay que volver a trabajar. Creo que la txapela debe ser un aliciente para darte ánimos y ganas para seguir trabajando. Pero hoy soy el mismo de hace dos meses, con el mismo hambre o más de ganar y de seguir mejorando. Valoro mucho las txapelas, sé que lo que estoy haciendo es difícil porque tener dos txapelas del Parejas en tan poco tiempo no es sencillo. Además soy consciente de que he jugado con los dos mejores zagueros del circuito. 

¿Y cuáles son sus próximos retos?

–A corto plazo, el lunes ya vuelvo a jugar, hacer un buen verano y darle continuidad a este momento bueno que tengo. Y luego este año es de Mundial, en octubre, e intentaré luchar por entrar en la selección y poder competir. Sería mi primera participación en trinkete y ya tengo dos medallas de oro en frontball y una plata en frontón. Así que me gustaría poder pelear por el oro. junto a Luis Sánchez. A ver si tengo la suerte de poder meterme en el Mundial. 

¿Cómo se vive el trinquete en Francia?

–Es muy diferente. Es una afición muy respetuosa, muy tradicional y a la vez exigente. El ambiente es muy bonito y a mí ese punto tradicional me gusta mucho.

¿Es difícil hacerse un hueco allí?

–Sí, es difícil. Venimos de fuera, hay mucho nivel y gente muy consolidada en Primera. Yo estoy intentando aprovechar todas las oportunidades para meterme arriba, pelear por estar entre los mejores.

¿Este segundo título le acerca a sus objetivos?

–Es un paso más. Ya entrar en Primera era importante para mí, he aprovechado la oportunidad y ahora toca seguir. El verano es clave, hay que seguir demostrando y peleando por estar arriba.