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14.888 manifestantes secundaron la marcha contra el Gobierno. Chistorra, banderones de mítines de UPN y prisas por ver el fútbol

Banderas carlistas, jotas y ‘performances’ en una marcha más extravagante que festiva

14.888 manifestantes secundaron la marcha contra el Gobierno. Chistorra, banderones de mítines de UPN y prisas por ver el fútbolFoto: Iñaki Porto

pamplona - Sentado sobre la acera, Patxi Mendiburu, convocante de la marcha, aguardaba tranquilamente entre las calles Navas de Tolosa y Yanguas y Miranda. Faltaban pocos minutos para las seis de la tarde, hora prevista para el inicio de la marcha, y ante sí se levantaba un impaciente mogollón de gente y de banderas rojas, rojas y gualdas, que aguardaban ansiosas tras la pancarta.

Pero sólo hace falta darse un paseo por el blog Desolvidar para comprobar como Mendiburu, al que le gustan las bandurrias y el Rocío, es un tío tranquilo. Permanecía sentado porque para entonces estaba todo el trabajo hecho: los 50 autobuses venidos desde la Ribera (y pagados por UPN) ya habían arribado al centro de la ciudad, y todo el mundo ya tenía su banderita y su pegatina, cortesía de mocetones como Jorge Esparza (secretario de Organización de UPN) o Arturo Pérez (concejal de UPN en Tudela), encargados junto con otros miembros del partido regionalista de dar salida al merchandasing sufragado, se supone, con las donaciones altruistas a la cuenta de Ricardo Guelbenzu que habilitaron los convocantes. Con todo listo, fue un grito de guerra de Mendiburu el que dio comienzo al movimiento: “La ikurriña es motivo de riña”. Pretendió ser el primero de los cánticos de la tarde, pero el ripio no cuajó entre los asistentes, que en cualquier caso se pusieron a encarar el recorrido. La mara prefirió los clásicos de la derecha pancartera: “Barkos, atiende, Navarra se defiende”; “No nos engañan, Navarra es España”; o el muy futbolero “Yo soy español-español-español”, más apropiado en Mundiales y Eurocopas, pero que para una tarde en la que juega el Real Madrid (Guelbenzu pidió diligencia para poder ver la final de la Champions) también hizo las veces.

A decir verdad, la marcha quedó un poco enrrarecida. Puede llegar a ser desmoralizador salir a la calle un sábado por la tarde para defender una bandera, la de Navarra, que ondea con normalidad en todos los edificios oficiales de esta comunidad. Cuando las necesidades no están claras, se corre el riesgo de que la marcha se desmadre, y quede reducida a un cúmulo de gags frikis en los que afloró el verdadero duende de la manifestación. A la altura del edificio de Hacienda, el grupo se para y las banderas (también algunas del Sagrado Corazón carlista y laureadas) se levantan. Se hace el silencio y alguien se arranca por la jota A un cobarde me encontré; hay caras de emoción y una chica vestida con un traje de tul rojo con una bandera de Navarra y que lleva una máscara de lucha mejicana comienza a fustigarse con una chistorra. Es el esperpento, quizá el guiño más extravagante, de una manifestación rara. Debió ser duro para los convocantes doblar la esquina de Carlos III, y dar de frente con dos estampas. Una, la del banderón de Navarra de 20 metros que UPN utilizó en noviembre de 2016 en Olite, y que se supone que los regionalistas habrán cedido a la organización. Y enfrente, en lo alto del balcón de Diputación, plácida, una banderita algo más pequeña, pero igualmente roja, con las mismas cadenas. La bandera de Navarra, esa que corre peligro, ondeando en el mástil.

UPN, en la organización. Exaltos cargos del partido regionalista y miembros de la actual dirección, además de otros militantes de UPN, formaron parte del dispositivo de voluntarios. El exdirector general David Sainz coordinó a los voluntarios; y el secretario de Organización, Jorge Esparza, y el concejal de Tudela, Arturo Pérez, se dedicaron a repartir las banderas y pegatinas.

2.000 banderas. La organización repartió 2.000 banderas de Navarra a los asistentes. Un portal web distribuyó, también, 5.000 globos entre los asistentes.

50

autobuses de la ribera. Según la organización de la marcha, hasta Pamplona se desplazaron ayer por la tarde 50 autobuses provenientes de distintos puntos de la Ribera de Navarra. Además, el dispositivo de organización contó con más de 50 voluntarios, entre los que había miembros de UPN y las juventudes de los partido adheridos.