“Entendimos que Von der Leyen estaba dispuesta a entrar a esa jungla en la que prima la ley del más fuerte”
En tanto que eurodiputada, Oihane Agirregoitia ha vivido in situ la timorata respuesta de la UE, sobre todo de Von der Leyen, a las asechanzas bélicas de Donald Trump
Eurodiputada del PNV elegida por la coalición CEUS, Agirregoitia se muerde la lengua a la hora de valorar la actuación de la presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, cuya defensa del proyecto europeo, y del orden internacional que Trump ha hecho saltar por los aires ha sido acomplejada y poco comprometida. La europarlamentaria jeltzale reclama un rumbo claro y unido de Europa para hacer frente al estallido bélico con la brújula de los principios europeos.
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Europa parece desnortada y sin alternativa.
Yo no diría que está desnortada, sino que estamos viviendo un momento de muchísima tensión e incertidumbre y con muchísimo impacto económico, y eso genera fricciones continuas. Está habiendo mucha premura en hacer declaraciones más en clave nacional, y no con una visión política europea que requeriría más reuniones urgentes de consenso para sacar posicionamientos más alineados. Von der Leyen tuvo unas declaraciones muy desacertadas y precipitadas. Le dieron una llamada de atención y esperemos que sirva para que cada cual se ponga en su sitio y para que seamos capaces de tener una respuesta firme y unida.
Europa está actuando con desunión y falta de voz propia.
Donald Trump ha conseguido generar división. Desde hace tiempo ha venido avisando de su estrategia de divide y vencerás, y lo está haciendo. En ese contexto, la Unión Europea ya no tiene que combatir con un enemigo interno, como a veces pasa con el húngaro Orban, sino que tiene que saber responder a esos ataques continuos que está haciendo Trump a la estabilidad europea. De lo contrario, lo que vamos a conseguir es una desafección y una falta de credibilidad al proyecto europeo. Y eso es muy peligroso. Es aliento y alimento para movimientos populistas y para la extrema derecha.
Von der Leyen actúa como quien no quiere molestar, con miedo, ante Donald Trump.
En estos momentos Von der Leyen marca el mismo estilo de liderazgo y forma de trabajar que lo ha hecho en el mandato anterior. Y el contexto es muy distinto. Reconociendo que la situación es compleja, Von der Leyen tiene que dejar hacer a su equipo. En ese sentido me pregunto dónde está Kaja Kallas, la comisaría de Asuntos Exteriores. Ella es la alta representante y quien debiera tener una voz clara, y no la ha tenido. Creo que debiera dar más espacio a otros miembros de su equipo que tienen un rol muy importante en el ámbito de la competitividad como es Sèjourné en el caso de la industria.
¿Por qué no lo hace?
Probablemente porque quiere concentrar el poder en ella en estos momentos. Lo hizo en el mandato pasado y lo que estamos viendo es que en estos momentos esa forma de repartir las responsabilidades no está funcionando. Probablemente sería necesario también tener mucho más trabajo alineado entre la Comisión Europea, el Consejo de Europa y el Parlamento europeo.
¿Los estados se están imponiendo a los intereses de la UE?
El Consejo de Europa tiene mucho peso a día de hoy. Lo digo queriendo entender las presiones que tiene cada cual en clave nacional y en sus Estados, porque se están viviendo crisis, se están viviendo situaciones económicas complicadas.
¿Y qué hace Von der Leyen?
Ante esto es cuando Europa necesita un líder o una líder que realmente mire un poco más allá. Porque está muy bien que defendamos una serie de principios y valores fundamentales, pero eso tiene que ir apoyado de cuestiones pragmáticas, de prácticas reales que den capacidad de influencia. Y si lo hacemos con voces individuales, cada cual a lo que nos parece y a la tensión de nuestro momento y con visión cortoplacista, vamos a conseguir que Donald Trump siga campando a sus anchas porque le estamos dando alimento y un mensaje de división que nos debilita.
La desafección ciudadana hacia la Unión Europa va creciendo.
Lo que vemos son líderes europeos con mensajes no alineados, incluso a veces pueden llegar a ser contradictorios. Estamos dando alimento a la extrema derecha y a los populismos. Y aquí se produce cierta contradicción porque entre la gente joven veo un apego y un sentimiento positivo al proyecto europeo en cuanto a esa visión global del mundo, porque viajan más, y ven aspectos muy positivos de lo que les puede ofrecer; pero a su vez estamos viendo estudios en los que la población joven y masculina tiende a posiciones extremistas y desafección.
Los gobiernos han empezado a movilizar ayudas y medidas para hacer frente al golpe económico. ¿Europa también debe facilitar ayudas?
Ante situaciones como esta, tan impredecibles y que no sabemos cuánto van a durar, cada cual tiene que intentar hacer lo que pueda desde donde le corresponde. En el caso de Euskadi ha habido una respuesta muy rápida y ágil y se ha convocado esa mesa de defensa de la industria y se ponen encima de la mesa una serie de propuestas y se han lanzado propuestas para que se puedan materializar. En Madrid habrá que esperar qué es lo que proponen porque tampoco se conocen detalles a día de hoy. Y desde Bruselas también se adelantaron anunciando que se podían hacer y que se iban a trabajar propuestas que tenían que ver con el mercado energético, con intervenciones que fueran temporales y transitorias.
Sánchez se está presentando como adalid de la resistencia contra Trump. ¿Va a ser algo pasajero o se está consolidando en ese flanco?
Desde el PNV esperábamos algo más y cuando decíamos eso de Sánchez lo esperamos de todos los líderes europeos, entre los que se incluye Sánchez. En este momento en el que todos los gobiernos están sufriendo de inestabilidad política lo lógico sería poder sentarse en una mesa, trasladar y compartir la información que tienes, y poder recibir aportaciones para luego poder salir con una propuesta consensuada. Ese es el planteamiento que se tenía que haber hecho, más allá de defender unos principios de posicionamiento con la frase del no a la guerra.
¿La falta de liderazgo de Von der Leyen lastra la Unión Europea?
La imagen de Von der Leyen está dañada. Igual hay otros perfiles que pueden ser más adecuados para conseguir la unidad y para conseguir la legitimidad. Existen otros perfiles y personas en su equipo que tienen repartidas las capacidades. Incluyo al presidente del Consejo, con quien nosotros tuvimos una reunión de grupo y fue sincero, transparente, coherente, abierto a que le preguntaran. Echo en falta eso en los líderes: que compartan más información, que estén abiertos a preguntas, que sean generosos en sus posicionamientos y que sean capaces de explicar a la gente qué es lo que está pasando.
¿Se puede mantener al frente de Europa a alguien que no tiene clara la defensa del orden internacional, por mucho que luego haya reculado?
Es difícil que quien lidere la Unión Europea ponga en cuestión algo tan fundamental como el orden internacional. Fue un error... la forma en la que se expresó, lo que quiso decir. No sé lo que quería decir o transmitir, pero la gran mayoría entendimos que la presidenta de la Comisión Europea estaba dispuesta a entrar a esa jungla en la que prima la ley del más fuerte, o que Europa debía estar dispuesta a entrar a eso y ante eso decimos no.
¿Y cuál es la posición del PNV?
Una cosa es que tengamos que ser autónomos, que tengamos que tener capacidad disuasoria en el ámbito de la seguridad y la defensa, que necesitemos una industria potente, que por supuesto tienes que tener músculo para sentarte en una mesa y negociar. Pero de ahí a decir que estás dispuesta a ir a un ambiente, a un mundo en el que prime la ley del más fuerte... ¿Y qué pasa con los vulnerables?, ¿con la gente que no puede? ¿Dejamos atrás al que no puede? Parte de los valores esenciales europeos ha sido también proteger el pilar social, defender valores democráticos, la esencia del proyecto europeo.