El exconsejero de Economía y Hacienda del primer Gobierno Vasco, Pedro Luis Uriarte, destaca su papel clave en el autogobierno y su carisma personal
Entrevistado en Onda Vasca, se ha mostrado "destrozado" tras conocer el fallecimiento de Carlos Garaikoetxea, de quien fue colaborador directo en los inicios de la autonomía.
"Un padre de la patria"
Uriarte ha explicado que se enteró de la noticia de manera casual al consultar su teléfono móvil. La última vez que coincidió con el exlehendakari fue en junio del pasado año, durante el acto de reconocimiento organizado en Ajuria Enea por el actual lehendakari, Imanol Pradales. "Allí se recuperó la figura de quien lo fue todo en el arranque democrático de nuestro país", recuerda.
Para Uriarte, Garaikoetxea fue "un fantástico político" y "un padre de la patria que hizo una labor inmensa en momentos críticos para Euskadi". Destaca especialmente su decisión de implicarse en política en los últimos años del franquismo: "Era una persona tremendamente cualificada, con un importante cargo en una empresa navarra, que en los últimos estertores de la dictadura pensó que tenía que dedicar su esfuerzo a Euskadi".
Antes incluso de la constitución del Gobierno vasco en 1980, impulsó un órgano preautonómico que sirvió como embrión del futuro Ejecutivo. "Luego, como cabeza del PNV, formó aquel Gobierno del que tengo el honor de haber formado parte", subraya.
Uriarte lo define como "un gigante" que logró para Euskadi "un poder político, administrativo y competencial absolutamente determinante", fruto, entre otras cosas, de sus negociaciones con el entonces presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez. "Euskadi le debe muchísimo por todo lo que hizo", insiste.
En el plano personal, recuerda su carácter cercano: "Era, dicho coloquialmente, un tío majísimo, muy agradable, un encantador de serpientes. Te caía bien desde el primer momento, y eso lo utilizaba en las negociaciones".
También evoca su éxito electoral al frente del PNV en 1984 y el doloroso episodio de la escisión del partido, que considera "un error político por ambas partes que aún se sigue pagando".