El comisario jubilado José Manuel Villarejo habló con el que fuera secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez de supuestos pagos de "10.000 euritos todos los meses" que el extesorero del PP Luis Bárcenas habría realizado al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy.
Así consta en una conversación entre ambos, que ha sido escuchada este lunes en el juicio de la 'Operación Kitchen', el presunto espionaje orquestado en 2013 por el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para robar información a Bárcenas y obstaculizar, supuestamente de esa forma, la investigación sobre la existencia de una contabilidad opaca en el seno del PP.
En la conversación, reproducida ante el tribunal de la Audiencia Nacional (AN) que juzga el caso, Villarejo le dice a Martínez, ambos acusados en este juicio, que Francisco Correa, líder de la trama 'Gürtel', quería negociar con la Fiscalía porque tenía "mucha información de 'El Barbas'", el sobrenombre con el que la trama conocía a Rajoy, según los investigadores.
En este contexto, y siempre según Villarejo, el extesorero del PP le habría contado a Correa que "le soltaba 10.000 euritos todos los meses" a Rajoy.
MÓVILES PREPAGO PARA HABLAR CON EL CHÓFER
En la conversación con Martínez, Villarejo le contó que era él quien se encargaba de pagar a Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas que fue captado como confidente y al que, según los investigadores, el comisario le identifica como 'El Cocinero'.
Asimismo, Villarejo señaló que se comunicaba con Ríos mediante tarjetas prepago y que este le había hablado de "anotaciones textuales" y de "recibos firmados" por altos cargos del PP. Además, Villarejo defendió la idea de meter al 'Cocinero' en la Policía para así "tenerle trincado" y no dejar suelta "esa parte débil".
El comisario jubilado también aludió a Eugenio Pino, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional acusado en este juicio, a quien define como "una personas muy celosa de su poder", "un trepa", pero que "sabe perfectamente darle a cada uno lo suyo y que consigue las cosas de una manera sutil". "Pino va ser para la Policía lo que ha sido Zapatero para el PSOE", sostuvo.
En otro conversación entre Ríos y Villarejo, el chófer le reportó los movimientos de Rosalia Iglesias, la mujer de Bárcenas, de la que relató las reuniones que mantuvo con abogados, los pagos de la renta del local de restauración que tenía en el centro de Madrid y otras cuestiones como que "sigue comiendo jamón" o "yendo a la peluquería". "Puede contar lo que quiera pero sigue teniendo un nivel alto", indicó Ríos.
"HACIENDO FAVORES" POR LA "GÜRTEL DE LOS COJONES"
El chófer también mencionó al hijo de Bárcenas, Guillermo, del que dijo que era "un fiestero" y "menos serio". También detalló que en la familia estaban "mosqueados en general" .
En la sesión de este lunes también se ha escuchado una conversación de Villarejo con varios empresarios, el comisario José Luis Olivera, acusado en esta causa, y el abogado Javier Iglesias, a los que les contó que la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, estaba "de mala hostia" por el nombramiento del DAO y que iba "hablar con 'El Asturiano' --otro de los sobrenombres con los que, según los investigadores, Villarejo identificaba a Rajoy-- "para que utilice las vías oportunas".
Asimismo, exclamó que se había "pasado toda la vida haciendo favores a esta gente para el tema de la 'Gürtel' de los cojones", y, al mismo tiempo, se lamentó porque le había "dejado tirado como una puta tanga".
"Estoy jubilado pero no estoy muerto y tengo pasta para joderles", aseveró Villarejo, que añadió que eran "todos unos chorizos". "Tengo a Rato --en alusión a Rodrigo Rato, exministro de Economía-- diciéndome que el otro trincaba", que tenía a "Rajoy delante mía y cada uno con el sobre", relató el comisario.