Miles de personas se congregaron ayer en la laguna Rodrigo de Freitas, en Río de Janeiro, para asistir al momento en que fueron encendidas las 3,3 millones de bombillas del mayor árbol de Navidad flotante del mundo. El enorme árbol, sostenido por una estructura metálica y con 85 metros de altura, ya fue reconocido como el mayor en su tipo en el mundo por el Libro de Récords de Guinnes, pero esta vez creció diez metros en relación a la última Navidad. Antes del encendido simultáneo de las luces, los cariocas y los turistas que se reunieron en la orilla de la laguna presenciaron un espectáculo de fuegos artificiales, precedido por la actuación de varios grupos musicales. El árbol encenderá sus luces cada noche hasta el próximo 6 de enero, cuando comenzará a desmontarse.